Bienvenido Usuari@!
No estás conectad@, por favor CONÉCTATE o REGISTRATE pinchando en este cuadro.
Últimos temas
» Cómo descargar nuestras lecturas terminadas y leer las presentes
por karina Vie Dic 08, 2017 1:06 pm

» Guía para novatos en el foro
por yngridgu Jue Dic 07, 2017 2:49 pm

» MI CUENTA EN SCRIBD
por Silvina Dom Oct 29, 2017 7:48 am

» My Señora Megara
por charisen Jue Oct 19, 2017 7:23 am

» Caminar por el camino de una Reina
por aldaesmer Miér Oct 18, 2017 10:06 am

» Mi señora por los destinos
por charisen Jue Jul 27, 2017 5:47 am

» La reina de mi corazón
por aldaesmer Mar Jul 11, 2017 11:42 am

» Nueva en el foro
por Bratina Mar Mar 21, 2017 6:21 am

» Normas del Foro
por Sol Sáb Feb 18, 2017 3:12 am

» Nueva en el foro
por nerehdez04@gmail.com Sáb Feb 04, 2017 11:57 am

» Hola
por Carmeguardiola Miér Nov 30, 2016 7:54 am

» A presentarse pues... soy Livvie
por Livvie Vie Ago 26, 2016 9:41 am

» Hola
por lamethal Mar Ago 02, 2016 2:57 am

» ¡Hola!
por arcangel Miér Mayo 25, 2016 11:42 am

» Hola chicos y chicas
por Nartex Miér Abr 27, 2016 11:09 pm

» Lista de grupos a los que puedes unirte
por mena88 Mar Abr 26, 2016 9:07 pm

» Consultas de traducción
por trizcia Mar Abr 05, 2016 8:40 am

» Buenas gente! ¿Cómo estáis? ^^
por Anuska1987 Lun Ene 25, 2016 10:27 am

» Saludooooos
por Dardar Lun Nov 30, 2015 3:47 pm

» 20 años después y tan campantes...
por Dardar Lun Oct 26, 2015 1:16 pm

» saludos
por Dardar Vie Jul 17, 2015 4:48 pm

» hola ;)
por anyeli Jue Mayo 14, 2015 9:50 am

» ¡Hola a todas!
por DamiLorenzo Lun Mayo 04, 2015 4:55 am

» Hola, que tal
por Irais ganduppy Vie Abr 24, 2015 1:57 pm

» Gracias traductoras!
por Dardar Sáb Mar 28, 2015 6:43 pm


La reina de mi corazón

Página 2 de 3. Precedente  1, 2, 3  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

+18 Re: La reina de mi corazón

Mensaje por Silvina el Mar Feb 21, 2017 7:25 am

Aquí va el capítulo de la semana.

-Tengo que irme ahora, Brie. Me incliné para besar a mi esposa.
Me pareció extraño besar aquellos labios que no respondían a mi tacto. Sin embargo, estaban calientes y si no lo supiera mejor, habría jurado que las esquinas se curvaban tan ligeramente en una sonrisa.
-Te amo mi corazón.- Susurré. -Recuerda... Nunca me alejaré de ti por mucho tiempo, Brie y para encontrarme todo lo que tienes que hacer es mirar dentro de tu corazón-.
Besé de nuevo a mi esposa y me paré en la puerta abierta de la cabaña mientras Ephiny entraba con una gran cantidad de pergaminos y una pequeña bolsa de pertenencias personales. La Regente aceptó quedarse en la choza y cuidar a Gabrielle mientras yo me iba. Sonreí un poco ante el acto de hacer malabares que estaba haciendo la amazona antes de que finalmente dejara los objetos en la mesita de noche. Ephiny actuó como si yo ni siquiera estuviera en la habitación mientras ella empezaba a hablar con Gabrielle y mi sonrisa se hizo aún más grande.
-No pienses ni un minuto que puedas salir del trabajo tan fácil, mi Reina. ¡Voy a sentarme aquí y leer cada una de estas peticiones y peticiones de tratado a ti y cuando regreses puedes hacer malditamente bien tu propio trabajo! -La baja voz de la regente se apagó y supe que Gabrielle era quien se estaba riendo de su amiga.
Volví a mirar a través de la puerta abierta una vez más en dirección de mi esposa y encontré difícil conseguir mis pies para dar ese primer paso.
-Voy a mantener un ojo atento sobre las cosas aquí. Mas velocidad, Xena.- Dijo la Regente.
-Haré lo mejor posible Eph. Mientras tanto, Brie, volveré antes de que tengas tiempo para echarme de menos. Entonces tomé una respiración profunda y salí de la cabaña.
Apolo ya me esperaba, pero cuando llegué casi al fondo de las escaleras me encontré con Eponin allí parada, preparada para un viaje. Inmediatamente supe lo que la amazona de pelo oscuro tenía en mente.
-Yo voy sola, Ep.- Dije.
-Mira, antes de que digas que no, piensa en esto Xena, sé que no necesitas una tribu entera en tu camino, sé cómo te gusta trabajar, entiendo la necesidad de tener a Autolycus ahí, pero necesitas al menos una guerrera más en caso de que las cosas se pongan feas. -
Estaba preparada para discutir, pero apenas se me pasó abriendo la boca y respirando.
-Xena...- La guerrera se detuvo y yo la vi mientras ella luchaba con las lágrimas que eran lugar común por aquí ahora. -Gabrielle significa mucho para mí, como tú... Por favor... como guerrera no puedo sentarme aquí protegida en este pueblo mientras otro se va a salvar a mi propia gente. No me pidas que haga eso, mi amiga.-
¿Con  se suponía que iba a contrarrestarlo? Comprendí exactamente lo que estaba diciendo y como guerrera estuve de acuerdo con cada palabra.
-Espero que sepas cómo cocinar,- extendí mi mano mientras ella agarró mi antebrazo, -porque sin Gabrielle podríamos tener mucha hambre antes de que esto haya terminado-.
Cambiamos el apretón de manos de un guerrero y Eponin me miró. -Espera un minuto, ¿quieres decir que Gabrielle hace toda la cocina? Bueno, quizá tenga que replantearme esto ahora-.
Le di un puñetazo en el brazo de buen humor y le indiqué a Apolo que estábamos listas.
La primera parada, un burdel en Corinto. Le dije al Dios y sin más preámbulo que eso, encontré mi cuerpo experimentando la sensación más extraña que jamás había sentido.
Sentí como si mi cuerpo explotara en un millón de piezas minúsculas, entonces esas piezas se precipitaron hacia delante como si estuviera atrapado en el centro de un vórtice. Sabía que mi cerebro seguía en pie porque podía pensar, pero no sabía si tenía forma física. De repente, con la misma rapidez con la que despegamos, parecía que todas esas diminutas piezas se reunían de nuevo. Dioses, esperaba que todos terminaran en el lugar correcto.
Apolo fácilmente se materializó frente a nosotros, pero sentí que mi cuerpo estaba de repente demasiado pesado y tuve que levantarme bruscamente para evitar aterrizar en mi cara. Eponin hizo exactamente eso, terminando cara abajo en la tierra. Ahí es cuando mi estómago me atrapó el resto de mí y luché desesperadamente para mantener mi desayuno abajo. Por mucho que anticipé, Eponin perdió su batalla con su comida de la mañana.
-Eso va a ponerse viejo a toda prisa.- Dije lentamente a Apolo, ayudando a una Eponin de rodillas flojas a ponerse de pie.
-Lo siento, Xena, debería haberte advertido, los mortales tienden a tener un poco de problemas para materializarse de esa manera-. Apolo se disculpó.
Apolo golpeó bastante cerca de la marca dejándonos caer en uno de los muchos callejones laterales de las calles ocupadas de la ciudad de Corinto.
-No sabía en qué burdel te interesaba. El rubio Dios dijo. -Así que, nos puse en el distrito.-
-¿Quieres decir que vamos a un burdel? Preguntó Eponin.
-¿Qué creías que quería decir cuando dije que íbamos a un burdel en Corinto? Le pregunté a la amazona confundida.
-No sé... Pensé que quizás era una palabra clave para algo-. Ep levantó la vista, su rostro se volvió un poco rosado.
Me reí de mi compañera de viaje. -Necesitamos a Autolycus y la última vez que escuché que se estaba quedando en un burdel en Corinto. Es probable que esté en el lugar de Tai Li, pero si mi corazonada está mal, ella sabrá dónde podemos encontrarlo-.
-¿Cómo sabes de este Tai Li? Eponin hizo la pregunta que esperaba que nadie hiciera.
-No me atrevo a contestar con el argumento de que la conocí mucho antes de conocer a Gabrielle. Dije en voz baja. Incluso Apolo no pudo evitar sonreír un poco.

-Se llama Lotus Rosa, vamos, es un par de calles al norte de aquí.- Le respondí y partimos.
avatar


Mensajes : 373
Fecha de inscripción : 24/07/2013

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

+18 Re: La reina de mi corazón

Mensaje por charisen el Miér Feb 22, 2017 7:35 am

Capítulo con momentos graciosos sonrisa esperemos que encuentren pronto al Rey de los Ladrones
 
Muchas gracias Silvina besote
avatar


Mensajes : 158
Fecha de inscripción : 06/10/2016

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

+18 Re: La reina de mi corazón

Mensaje por aldaesmer el Dom Feb 26, 2017 5:06 pm

Muchas gracias Silvina por este nuevo capitulo...Como siempre un gran placer... kiss


Mensajes : 49
Fecha de inscripción : 06/05/2014

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

+18 Re: La reina de mi corazón

Mensaje por Silvina el Mar Feb 28, 2017 1:02 am

Hoy entrega doble por el feriado de carnaval.

-Bueno, bueno, la Princesa Guerrera finalmente vino a visitarme de nuevo y trajo amigos.
Todos nos volvimos de inmediato para ver a la delgada mujer asiática caminar directamente hacia mí y poner una sonrisa más seductora. La mujer pequeña era más vieja de lo que su cuerpo demostraba ser y cuando ella pasó sus manos a lo largo de los músculos de mis brazos, era extremadamente duro decirle a mi cuerpo que no reaccionar.
-Tai Li,- le dije agarrando sus manos errantes y manteniéndolas prisioneras en la mía. -Ya no uso ese título, mucho ha cambiado desde la última vez que nos vimos.-
Sabía que mi rostro debía de estar enrojecido porque justo entonces y allí una visión de lo que hice en este burdel la última vez que estuve aquí con esta hermosa mujer brilló en mi mente.
Estoy buscando un hombre. Yo añadí.
-¿Estás buscando un hombre? Tienes razón, las cosas han cambiado. Ella rió y pude oír a Eponin dar un pequeño resoplido. Todo lo que podía hacer era volverme aún más roja.
-Quiero decir que estoy buscando un amigo, tengo motivos para sospechar que puede estar disfrutando de algunos de los escenarios de tu establecimiento, es alto y moreno, un poco guapo y mucho más lleno de sí mismo de lo que tiene derecho ser.-
-¡Ahhh, el Rey de los Ladrones!
-Ese sería él. Respondí. Solamente Autolycus usaría ese título alrededor en un burdel.
-Oh, sí, se ha quedado en la suite de la planta superior, con la forma en que echa su dinero, le doy cualquier chica que quiera, siempre y cuando quiera. Tai Li empezó a mover las manos de nuevo y me sentí como si estuviera tratando de rastrear un calamar gigante con cien tentáculos. -Recuerdo una época en la que solías venir y tirar dinero en abundancia también.-
Para entonces Eponin tenía la mano sobre la boca y yo sabía que era para sofocar la risa que estaba a punto de liberarse en cualquier momento. Estaba más preocupada por la expresión que no podía ver en la cara de Apolo. Mi suegro estaba viendo a otra mujer manosearme  y él estaba detrás de mí, así que no pude vislumbrar su rostro. Los dioses tenían muchas maneras peculiares y ver a la esposa de su única hija jugando delicadamente con la señora de un burdel podía ser el tipo de cosa que no encontraría graciosa.
-Uhm, Tai Li... mira... estoy casada.- Por fin me escapé.
La señora pareció un poco aturdida por la noticia. Cruzó los brazos sobre su amplio pecho y me miró con incredulidad.
Yo no le había dicho, con quien yo estaba casada, tal vez olvidó quién era Gabrielle. Unos cuantos veranos después de que ayudé en ese ridículo concurso Miss mundo conocido, Gabrielle y yo decidimos que merecíamos una semana en una gran ciudad. Sugerí Atenas y pensé que Gabrielle saltaría a la oportunidad. Mi bardo quería ver  Corinto. No tuve tan buen tiempo cuando pensé que podría, al menos cuando estábamos en público. Mucha gente conocía a la Princesa Guerrera en esta ciudad, corrección... muchas mujeres conocían a la Princesa Guerrera en esta ciudad. Había conseguido una reputación en muchas partes de Grecia, pero Corinto y sus abundantes prostíbulos vieron un poco de mi acción en los viejos tiempos.
Gabrielle y yo estábamos paseando por los puestos del mercado cuando vi a Tai Li venir directamente hacia nosotros. La pequeña mujer asiática se detuvo en varios puestos examinando las mercancías. Ella levantó la vista cuando Gabrielle y yo pasamos y tanto como quise ignorarla para que no saliera quien era, mi integridad no me lo permitió. Si podía  entrar en el Lotus Rosa a plena luz del día, entonces ciertamente no debería sentirme avergonzada de conocer a las mujeres que trabajaban allí.
Las presentaciones  se hicieron y por un breve latido del corazón, pensé que vi un destello de celos en los ojos de esmeralda de Gabrielle. La información me dice ahora que eso es lo que era, pero en ese momento no pensé que fuera posible. Por supuesto, mi bardo siendo la joven mujer que era, habló graciosamente con Tai Li y pronto me encontré paseando detrás de las dos mujeres pequeñas, sosteniendo una creciente cantidad de compras en el mercado. La señora era amable a su manera. No era un buen negocio dejar que las esposas de sus clientes  supieran que sus hombres hacían negocios en el burdel local y así Tai Li estaba muy callada para responder a las preguntas de mi bardo. Estaba segura de que suponía que Gabrielle era mi amante y no desanimé esa noción.
Cuando salimos del mercado, Gabrielle no sabía más acerca de mi historia con Tai Li y el Lotus Rosa que cuando nos conocimos. La señora, sin embargo, descubrió todo acerca de mi pequeña compañera. Finalmente, cuando Gabrielle se acercó a mirar un puesto de mercado lleno de delicados peines de pelo, Tai Li me bajó a su nivel y me susurró al oído.
-No vengas más allá a mi casa, guerrera, la pequeña amazona debe ser todo lo que necesitas de aquí en adelante. Entonces ella sonrió y saludó a Gabrielle, dejándome allí sin hablar.
Cuando me acerqué a Gabrielle estaba sosteniendo un peine de pelo de marfil y cuando la vi devolvérselo al vendedor, dándome cuenta de que no encajaría en nuestro presupuesto, lo arranqué de sus dedos. Al llegar a mi bolsa tiré unos cuantos dinares ocultos y pagué por el peine, entonces, para sorpresa de mi bardo, le entregué el regalo.
-¿Por qué es esto?- Ella me miró bastante aturdida.
-Por sólo ser tú, Gabrielle -fue la única respuesta que podía dar-.
Cuando entré por primera vez en el Lotus Rosa que Tai Li pensé que dejé a la pequeña rubia en el camino, ya que ella parecía que quería saltar y devorarme. Ahora me miraba como si le diera un poco de información que era imposible de creer.

-Tú... te casaste... ¿de verdad?- Ella finalmente preguntó. -Déjame ver.- -ordenó mientras le tendía la mano-. Así que recordó quién era Gabrielle después de todo.
Saqué mi guante y extendí mi brazo derecho. Ella tomó mi mano y la giró para mirar el interior de mi muñeca. Allí, no más grande que un dinar, era un pequeño tatuaje, un nudo matrimonial amazónico. La marca era una señal de que yo era una compañera de la realeza amazónica, Gabrielle tenía un tatuaje similar en el interior de su muñeca.
En muchos sentidos la marca era una comodidad para mí. Para el resto del mundo, era un signo de compromiso. Una persona puede ser capaz de ocultar una pieza de joyería que significaba su matrimonio, pero esto era un poco más difícil de disimular. Para mí, mi tatuaje era como una marca, que significa la propiedad y todas las responsabilidades que conlleva. Yo pertenecía a Gabrielle como ella me pertenecía y la mera noción me reconfortaba. Es una responsabilidad importante... poseer a alguien tan completamente, ser responsable de su bienestar y felicidad. Era una que sé que Gabrielle tomó tan en serio como yo.
-Bueno, la princesa amazona te consiguió después de todo, ¿eh? Tai Li sonrió y por primera vez desde que entré en el establecimiento me sentí relajada.
Le sonreí de nuevo y asentí con la cabeza. -Sólo que ahora es una reina amazona y creo que soy la que finalmente la atrapó.-
Ella rió de nuevo, comprendiendo el significado de esa declaración. -Acabo de mandar a una chica nueva a la habitación de tu amigo, ¿por qué no tomas una copa por cuenta de la casa?
Miré a mi alrededor y mis compañeros estuvieron de acuerdo, excepto por Eponin. La amazona y Tai Li estaban haciendo un pequeño contacto visual y cuando Apolo y yo nos sentamos a la mesa en la esquina para disfrutar de nuestro oporto, Eponin se precipitó a la mesa con un claro resplandor en el ojo.
-Xena, ¿puedes prestarme unos dinares? -preguntó la guerrera.
-Hey, te dije que primero íbamos a un burdel, debías haber traído algo de casa-. La acorralé.
-Oh, sí, bien, como siempre cuidas las cuerdas del bolso. Ella devolvió justo.
Miré con timidez esa observación porque era verdad. Gabrielle por lo general se encargó de nuestro dinero y rara vez sabía cuánto teníamos si no lo pedía.
Apolo se metió en la capa hecha jirones que usó para ocultar su armadura y lanzó una pequeña bolsa de monedas a Eponin.
-Que tengas el tiempo de tu vida, guerrera.- Sonrió, y como su hija, cuando Apolo sonrió, todos los que estaban a su alrededor sonrieron.
-Oye, Xena-, me susurró Eponin, -¿vale la pena?-
-Ep, te hará ver colores que nunca supiste que existían.- Le dije y vi como la amazona y Tai Li caminaban arriba, tomadas del brazo.
Apolo y yo hicimos una pequeña charla a través de dos tazas de oporto, pero finalmente un silencio descendió sobre nosotros y cuando al final miré hacia arriba me di cuenta de que era la pequeña rubia de vuelta a casa la que capturó nuestros pensamientos. Me aclaré la garganta y empujé lejos de la mesa. Lo último que quería era volver a llorar.
-Creo que me iré arriba para encontrar a Autolycus... no debería tardar mucho.- Dije y el Dios asintió con la cabeza, sin saber qué más decir.
Podía decir de los sonidos que venían desde el otro lado de la puerta que las cosas eran simplemente liquidación. Esta fue la habitación que el camarero indicó perteneció a mi amigo y así que pensé  sería completamente apropiado. Oye, le dejé terminar, lo cual me pareció bastante grande teniendo en cuenta las circunstancias. Golpeé fuertemente la puerta y luego la abrí. Me apoyé en el marco de la puerta abierta y esperé a que el ladrón levantara la vista. La joven me vio primero y trató de cubrirse, lo cual me resulta extremadamente extraño considerando dónde estamos. Ahí es cuando Autolycus se cubrió el culo con la sábana y miró por encima del hombro.
-Auto, nena,- dije con ruido... nuestra pequeña broma de larga data.
-Xena... Debería haberlo sabido, él tiró de la sábana más arriba y rodó fuera de la joven.- ¿Qué, algunos huérfanos necesitan  ser rescatados? y tú simplemente no puede hacerlo sin mi ayuda, ¿verdad? Sólo tú entrarías en un momento como éste.
-Si recuerdo bien, me hiciste lo mismo una vez... y definitivamente no terminamos. Dije refiriéndome a una época en Amphipolis. Nos alojamos en la posada de madre y Autolycus estaba allí también. Gabrielle y yo comenzamos un poco de algo en los baños y una vez que empezamos, simplemente tuvimos demasiado para detenernos, así que fuimos por ello.
-Oye, si recuerdo bien no era un baño privado y que si no hubieras querido ser atrapada debías haber puesto una silla debajo del pomo de la puerta. Respondió. -Definitivamente vale la pena el precio de admisión, sin embargo.- Él sonrió.
Necesito tu ayuda, Autolycus. Dije en serio.
Siempre que necesites mi ayuda, significa que es por el bien mayor, lo que significa que no hay nada en ello para mí. Además, ¿qué estás haciendo en un lugar como este Gabrielle no te permitiría estar a una legua de este lugar ¿Dónde está la charlatana?
No sé si fue lo que dije o la mirada en mi cara que cambió su mente.
Gabrielle no está bien. Afirmé.
Permaneció en silencio durante unos instantes, mientras me miraba a los ojos.
-Dame unos minutos para vestirme-, fue todo lo que dijo.
Estaré abajo. Respondí con sobriedad y dejé el camino por donde había venido.
 
Sentí una mano en mi hombro y luego vi a Autolycus deslizarse en un asiento en nuestra mesa.
- Autolycus, éste es el padre de Gabrielle - le expliqué.
-Pero pensé---
Su verdadero padre. Terminé.
Se estrechó la mano de Apolo. Lo dejé al Dios si quería decirle a mi amigo quién era realmente.
-Bueno, el Rey de los Ladrones a tu servicio, me pareces muy familiar. -replicó Autolycus mientras sacudía la mano de Dios.
-Creo  Autolycus, me has robado suficientes artículos de mis templos, estoy seguro de que mi cara estaba en parte de ellos.- Dijo Apolo con una sonrisa.
Auto me miró y no pude evitar sonreír también. Mi amigo parecía un poco en pánico.
-Apolo, amigo Autolycus. Dije, intentando ahogar mi risa.
-¿Dije Rey de Ladrones? Bueno, lo que es  un título... es una etiqueta y odio rotular a la gente, por qué el otro día...-
-Autolycus... no le importa.- Deja de hablar  mi amigo.
-No hay daño, Autolycus. Dijo Apolo con una pequeña sonrisa.
Todos me miraron entonces, esperando que yo hablara. Por el beneficio de Autolycus, relaté la versión condensada de lo que estaba sucediendo y observé cómo la expresión de su rostro se hacía más seria. Sabía que tomaría el dolor del ladrón por succionarlo en estas pequeñas vacaciones en Tartaurus, pero eso ya no me importaba mucho ahora. Me pregunté qué tan bien oculté mi sorpresa cuando Autolycus me miró a los ojos y dijo:
-¿Cuándo nos vamos?-
Miré a su vez a mis amigos y bajé mis ojos a mis propias manos, dobladas sobre la mesa frente a mí.
-Miren, ustedes dos necesitan saber que esto podría ser un viaje de ida, de repente no me siento tan cómoda de traerles a esto y prefiero que ambos se queden aquí-. -exclamé.
Intenté darles la salida en caso de que estuvieran tan preocupados por este viaje como yo. No necesito preocuparme por su nivel de compromiso.
-Oh, claro, estoy empezando a ver cómo va a ser esto,- Autolycus empujó a Eponin y yo solo podía mirarle confundida. -La gran Princesa Guerrera sale por su cuenta y salva el mundo conocido y cuando nos preguntan dónde estuvimos durante todo el asunto, podemos decir que estábamos en un bar. Entonces toda la gloria va a la Guerrera... nadie ni siquiera recordaré el nombre del ladrón y de la amazona... Bueno, olvídalo, no me dejarán de lado con todo el botín que podría salir de esto.
Eponin tenía una enorme sonrisa en su rostro durante la tirada del ladrón. -Ídem.- Ella dijo.
Sólo podía sacudir la cabeza a los dos. Era difícil para mí, esa amistad incondicional de nadie excepto Gabrielle... Yo estaba sin palabras.
-Ustedes dos son completamente patéticos... y yo los amo.-
No estoy segura de que realmente quería que saliera y todos nosotros intercambiamos el sentimiento en voz baja. Dioses, ¡me estoy poniendo hormonal!
Autolycus tenía unas cuantas cosas que atender antes de marcharse y Eponin dijo que mientras lo estábamos esperando, se detuvo a fijar sus ojos en Tai Li. Les hice señas a los dos y les dije que nos encontraríamos todos en el bar en dos marcas de vela. Apolo decidió dar una vuelta por el Olympo y ver si había cualquier cambio en la manera que progresaba la batalla, que me dejó por mi cuenta.
Encontré una bonita mesa en la parte de atrás, contra la pared, y pedí un oporto. Recosté mi silla en dos patas y vi cómo el patrón venía y entraba por el bar y luego hacia el establecimiento de Tai Li. No tardé mucho en pensar en Gabrielle y preguntarme cómo estaba. Me preguntaba si ella sería capaz de captar mis pensamientos de tan lejos y le di un silencioso -Te amo- por si acaso.
Autolycus me sorprendió, pero de nuevo no fue en realidad una sorpresa. Creo que una vez que supo que estaba Gabrielle en problemas ya había decidido que se pondría de pie y pelearía, por así decirlo. Ustedes saben, Autolycus estaba enamorado de Gabrielle. No me molestó porque en primer lugar sabía que mi amigo nunca haría nada al respecto y en segundo lugar, casi todo el mundo que alguna vez se encontró con ella  cayó al menos un poco con la pequeña rubia. Lo admitió el día de mi boda de todos los días. Oh, no creo que supiera lo que estaba confesando, pero cuando nos paramos aparte de Gabrielle y algunas de sus amazonas, Autolycus parecía sobrio.
-No ensucies nunca Xena.- Dijo Autolycus. -Nunca te molestes y nunca te equivoques-.
-¿Por qué?- Me reí.
-Porque hay demasiados de nosotros esperando en la fila para tomar su lugar.
Me reí en voz alta y le di una palmada en la espalda. -Voy a mantener un ojo en mis pies.- Respondí.
Podía decir por la mirada en sus ojos que él estaba  serio. Él y yo siempre habíamos compartido una gran cantidad de insinuaciones sexuales entre nosotros, pero la expresión de su rostro me decía que lo que sentía por Gabrielle estaba en otro nivel. Entonces por supuesto la había besado. Quiero decir, la besé, él estaba conmigo. Dioses, ese beso.
Fue uno de los momentos más perfectos de mi vida entera... y yo estaba muerta. Antes de que Gabrielle pudiera salvar un poco de la Ambrosia, suficiente para volverme a la vida, no pensé que alguna vez la volvería a ver. Cuando abrió los ojos y estaba en un nivel de realidad donde realmente podía verme, casi lloré. Tenía tanto que quería decirle, primero y ante todo era cuánto la amaba. Y no como en -eres mi mejor amiga- ese tipo amor, pero en el fondo, -esto es todo y es para siempre esa clase de amor.- Fue entonces cuando me di cuenta de que no podía hacerle eso.
Si yo le confesaba mi amor y no era capaz de volver a la vida, ¿qué pasaría con mi bardo? Ella tendría todos estos sentimientos, que ella no pudo haber compartido, sólo en ella y ella estaría a través del resto de su vida tratando de reconciliarlos sin mí a su alrededor. ¿Y si ella siente lo mismo? ¿Habría sido menos cruel?
Así que la besé.
Fue un beso verdaderamente perfecto, nuestras lenguas apenas hacían contacto cuando separábamos nuestros labios. Sabía, al menos por un momento, que Gabrielle sentía algo por mí también. Si no hubiera dejado que su mente vagara, nos habríamos quedado en ese plano alternativo. Recuerdo haber pensado más tarde que era una cosa buena que la concentración de Gabrielle vacilara o de lo contrario habría tenido un tiempo muy difícil dejar ir esa dulce boca.
Me pregunto ahora si fue la mano de Autolycus en su trasero fue lo  que la llevó de vuelta a la realidad. Dioses si mi esposa pudiera haber visto la mirada en su rostro cuando el ladrón le preguntó si conseguimos arreglar todo... la expresión no tenía precio. No tiene sentido mentirme a mí misma y tengo que admitir que Autolycus era tentador para ser golpeado más tarde. Ves que fue mi mano la que encontró su camino hacia la retaguardia de Gabrielle. Quiero decir, fue su mano, pero... bueno, la puse allí. Supongo que puedo admitirlo en mis propios pensamientos, pero definitivamente sentí que si no iba a volver a la vida, bueno, pensé que iba a agarrar un puñado de ese atractivo culo en mi camino.
Lo sé, bastante flojo para una guerrera con un código de honor, pero a veces la  desesperación  te hace hacer cosas locas. El amor te hace incluso más loca.
Pronto, mis compañeros se unieron a mí y me sorprendió que estaba sentada allí recordando por más de dos marcas de vela. Cuando Apolo se reunió con nosotros, todo lo que él decía era,
Gabrielle está bien.
Yo sabía que él lo dijo  para mi beneficio y supongo que la palabra bien era un término relativo aquí. Comprendí que Gabrielle no podía empeorar físicamente, pero estoy segura de que vivir solo en su paisaje de sueños es una forma de Tártaro para ella.
Paramos en unas pocas tiendas en el extremo norte de la ciudad y compramos algunos suministros que necesitamos. Era media tarde cuando estábamos listos para ir. Me sorprendió bastante la forma en que Apolo me agarró y me abrazó, colocando un beso muy suave en mi mejilla. Era algo que un padre haría y la parte extraña de eso fue que me gustó.
-Te voy a poner en Delos, justo enfrente de la caverna que conducirá al Palacio de Piedra. ¿Recuerdas el mapa y todo lo que te dije, Xena?-
Asentí con la cabeza. Me encontré incapaz de hablar, abrumada por las emociones. Apolo parecía asustado y sabía que esto ya no era más sobre mí y Gabrielle; Esto era sobre cada humano en el mundo.
No voy a fallar. Me encontré diciendo con mucha decisión.
Tengo un último regalo que darte, el Dios dijo y Apolo agarró mi mano.
Una oleada de no sé qué me disparó y casi me caí de rodillas ante la sensación. Fue una impresión increíblemente poderosa y mi rostro enrojecido por la vergüenza teniendo en cuenta la sensación me recordó algo similar a un orgasmo. Este intercambio sólo duró unos pocos latidos, pero dejó mis manos temblorosas mientras Apolo soltaba su agarre sobre mí.
-La extrañeza se desgastará en un momento o dos-. Él respondió, entendiendo lo que estaba pasando. -No te ayudará a materializar ninguna bola de fuego, pero la fuerza que te he dado te dará una ventaja añadida.- Él explicó. -Cuando necesitas más fuerza, concéntrate en lo que te da poder en la vida y la fuerza estará allí para ti.
Entonces supe cuál era la increíble sensación. Era adrenalina, simple y llanamente. La prisa que me atravesó fue como la sensación que tengo cuando empiezo a pelear; Sólo que esto era mucho más concentrado e intenso.
-Claro, ella obtiene los poderes del Dios y nosotros tenemos espadas.- Autolycus miró a Eponin mientras se quedaba boquiabierto. Eso parece justo.

Sin otra palabra Apolo nos envió en nuestro camino.
avatar


Mensajes : 373
Fecha de inscripción : 24/07/2013

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

+18 Re: La reina de mi corazón

Mensaje por charisen el Miér Mar 01, 2017 7:42 am

Muy graciosas las primeras escenas del burdel  juajuajua Esperemos que le vaya bien a los tres. A partir de ahora empieza lo bueno  ups Estoy deseando la nueva entrega buajajaja fumeur
Silvina mil gracias por la doble entrega kiss
avatar


Mensajes : 158
Fecha de inscripción : 06/10/2016

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

+18 Re: La reina de mi corazón

Mensaje por Silvina el Mar Mar 07, 2017 6:42 am

Aquí va un poco mas  espero que hallan pasado un buen fin de semana.

 
El viaje a Delos apenas me afectó esta vez y sólo pude conjeturar que la causa era el poder que Apolo me infundió. Por otra parte, mis dos compañeros estaban de rodillas en la arena, lanzando el oporto que consumieron antes.
-¿Cuántas veces más tenemos que hacer eso?- -preguntó Eponin, poniéndose de pie.
-Lo siento chicos-, me disculpé y ayudé a cada uno de ellos a ponerse de pie y conseguir sus orientaciones. -Espero que la próxima vez que lo hagamos, iremos a casa-.
-No voy a recomendar esto en cualquier momento pronto a mi agente de viajes.- –dijo  Autolycus, intentando componerse. -De acuerdo, Xena... ¿y ahora qué?
Ambos me miraron y tuve la agradable tarea de informarles que íbamos a entrar en la caverna abierta a la que nos enfrentábamos.
-Tenía miedo de que esa sea tu respuesta.- -Eponin murmuró mientras nos preparábamos para entrar en la cueva.
Estábamos todos un poco impresionados por la enorme caverna. No creo que alguna vez haya visto algo tan grande antes y las paredes parecían estar hechas de algún tipo de cristales multicolores que brillaban cuando la luz de nuestras antorchas les golpeaba. Apolo dijo que tomáramos inmediatamente el camino a la derecha y nos desviamos de esa manera, sintiendo que el sendero se hacía más empinado a medida que avanzábamos. Finalmente llegamos al borde del acantilado, debajo de nosotros una caída en completa oscuridad.
Dejé una de nuestras antorchas en la oscuridad, sabiendo que no las necesitaríamos una vez que descendiéramos. Los tres nos inclinamos sobre el borde y esperamos lo que parecía una eternidad hasta que la llama se apagó por la oscuridad. Nos enderezamos todos y nos miramos. Se escuchó un fuerte ruido audible cuando los tres tragamos enseguida.
-¿Está segura de que le dijo que vires a la derecha? -preguntó Autolycus, con  preocupación evidente en su voz.
-Sí, sólo tenemos que subir un poco para llegar al fondo. Respondí.
-Xena, no creo que tengamos suficiente cuerda para llegar hasta la mitad del camino.- Añadió Eponin.
Saqué el paquete de mis hombros y hurgue hasta que encontré tres largos de cuerda. Apolo dijo que eran un regalo de Afrodita. Tenía unos regalos como este en el saco que llevaba, y mi suegro me dijo que sabría cuando cada uno de ellos sería necesario. Esto parecía un buen momento para la cuerda, especialmente porque había tres de nosotros y tres cuerda.
-¿Es para colgarnos, porque no piensas seriamente que nos va a llevar al fondo? Autolycus se quejó.
-Son un regalo de Afrodita y se supone que la cuerda crece en longitud cuando la necesitas-.
Dejé las otras cuerdas a mis compañeros y amarré el extremo de la mía a una estalagmita que parecía brotar del suelo de la caverna. Fijé el otro extremo alrededor de mi cintura y de nuevo y esperé mientras los otros dos preparaban los suyos de manera similar. Una vez que terminaron, todos volvimos a mirar hacia abajo y me miraron.
-¿Supongo que eso significa que voy primero? -pregunté secamente.
-Bueno, es su expedición. -replicó Autolycus viendo un poco de grava pasar por el lado.
Coloqué la bolsa a mis pies en el borde de la caída y, tentativamente, dejé que mi peso fuera contra la cuerda. Di una débil sonrisa y le indicé a Eponin que me entregara una de las antorchas. Me pareció un poco inquietante que el último pensamiento que vagara por mi cabeza, cuando dejé que mi peso completo se incline en la cuerda de la que estaba suspendida, era que espero que Afrodita no tomó todas esas imprudentes explosiones mías personalmente. Este sería un tiempo muy malo para que ella tratara de emparejar el marcador.
Bajé a la oscuridad y una vez que el acantilado desapareció y perdí un lugar para poner mis pies, sentí unos pocos latidos de aprehensión. Podía sentir la longitud de la cuerda colgando detrás de mí, pero milagrosamente creció mientras nuestro descenso continuaba. Dejándonos caer en la oscuridad, no hay sonido sino nuestra propia respiración y gotas de agua cuando caen en piscinas de caverna, comencé a hablar con mis amigos. Cuando Eponin respondió la primera vez, pude ver por la tensión en su voz que sentía la misma ansiedad. Esperaba que si tuvieran algo en lo que concentrarse, quitaría sus mentes de la nada en que nos sumiéramos.
-Ep, ¿te ha contado alguna vez Autolycus sobre la estatua de Pax?- Empecé con una sonrisa.
-Pax, ¿qué diablos es eso? Respondió Eponin.
-Oh, sólo una pequeña estatua de unos seis metros de altura que se suponía era la personificación de la paz.- La cosa desapareció durante la celebración anual y adivina quién pasó en la ciudad. -
-Autolycus... estoy impresionada.- Eponin respondió. -¿Cómo te saliste con algo tan grande?
-Yo no, hey, Xena... ¡dile lo que realmente sucedió!- Autolycus respondió.
Tuve que hablar al menos. Espero que ahora sus mentes estuvieran en la historia relacionada y no lo que estaba debajo de nosotros. Animé a Autolycus a contar la historia. Sólo mantuve un oído abierto, ya que lo viví junto con el ladrón. Tengo que admitir que de repente mis pensamientos se desviaron hacia mi bardo una vez más. Ella y yo habíamos decidido jugar un par de personajes escandalosos en el pequeño juego de espionaje de Auto. Él me suplicó diciendo que tenía que conseguir su título como el Rey de Ladrones de vuelta y así Gabrielle y yo prometimos hacerlo a su manera... delicadeza y subterfugio sobre la fuerza bruta. Tuvimos que dirigirnos a Mykonos para seguir al ladrón que realmente robó la estatua, pero siempre recordaré un interludio muy corto que Gabrielle y yo compartimos en ese dormitorio.
Por supuesto, esto fue antes de que mi esposa y yo reveláramos nuestros sentimientos la una por la otra, pero esto fue unos tres años después de conocer a Gabrielle. Habíamos experimentado alguna curación intensa después de la grieta que se desarrolló entre nosotros. Fue justo después de unos momentos muy emotivos. Lo más memorable para mí fue el tiempo pasado en ese granero, esperando que el ejército persa atacara y me diera cuenta de que si mi bardo muriera por esa flecha venenosa, preferiría morir en la batalla que vivir sin ella. Fue entonces cuando le hice la segunda promesa más grande de nuestras vidas, que incluso en la muerte, nunca la dejaría.
Gabrielle pasó por la tortura de jugar a juez, jurado y verdugo de Crasso mientras estábamos en Roma y finalmente sintió las aguas curativas del templo de Mnemosyne después de eso. Fue una temporada difícil para nosotros emocionalmente, pero Gabrielle y yo nos acercamos como amigas, sin darnos cuenta de que ambos queríamos progresar más en la relación. A menudo me pregunto cómo de otra manera las cosas habrían resultado para Gabrielle y para mí si Autolycus no nos hubiera irrumpido en esa habitación en la isla de Mykonos cuando lo hizo.
Salvamos la estatua y Autolycus recuperó su corona, pero nos vimos obligados a esperar hasta el día siguiente para navegar desde la isla. Esa noche fue sólo una de las torturantes noches que pasé consumida por mi deseo por mi inocente joven bardo.
 
 
-Xena, estás herida -dijo Gabrielle cuando me volví hacia ella después de cerrar la puerta de nuestra habitación-.
Seguí sus ojos y recordé la herida que me habían hecho ese mismo día. Estaba justo debajo de la parte izquierda del peto de mi armadura, una pequeña rebanada en mi cuero donde comenzaron mis costillas. -Oh, sí... me olvidé.-
Xena, parece que tiene tres pulgadas de largo. Gabrielle se quejó de esa manera que me hizo darme cuenta de que no habría descanso hasta que la dejara coserla para mí.
Cuando Gabrielle recogió unos artículos de primeros auxilios de nuestras bolsas, puso agua en un tazón y me esperaba en el borde de la cama, pensé en dónde estaba mi herida.
-Aquí déjame ayudarte.- -dijo Gabrielle, aliviando mis dedos, que de repente se quedaron entumecidos, de la tarea de quitar mi pectoral. -Quítate los cueros -dijo ella.
Estaba tan agradecida que volvió la cabeza para enhebrar la aguja después de decir eso. Mis ojos estaban a punto de salir de mi cráneo ante la idea de que Gabrielle me atendiera a unos cuantos centímetros de donde realmente necesitaba que ella estuviera atendiéndome. Le robé unas cuantas miradas a la puerta y simplemente pensé en poner el cerrojo, pero ¿qué usaría como excusa?
Gabrielle volvió a mirarme de nuevo. -Xena... ¿qué estás esperando? ¿Estás bien?-
-Oh, por supuesto.- Me las arreglé para croar.
Deslicé las correas de cuero de mis hombros y pelé el cuero ajustado por mi cuerpo. Acerté mi mandíbula mientras mi cuerpo reaccionaba al aire fresco, sin mencionar la mirada de la rubia. Lo tenía hasta mi cintura cuando Gabrielle habló.
-Puede que también te los quites por la noche y te coseré ese rasgón también. Oh, sí... deja que empiece la tortura.
Me quedé de pie delante de la mujer que capturó todas mis fantasías y deseos secretos con nada más que mis pantalones y cuando puso sus manos suavemente contra el exterior de mi pecho, quise gemir, gemir... gemir. Quise acercar su cabeza y verla encerrar un pezón muy apretado y dolorido en esa cálida y acogedora boca de ella. En lugar de eso, me apreté y comencé a juntar los dientes.
-Xena, esto es algo difícil cuando aprieta los músculos de tu estómago de esa manera, por qué no te acuestas en la cama.
Me senté y sentí que la presión de su mano en mi hombro me empujaba contra la cama. Oh, Dioses... Hades  llévame ahora porque el Tártaro no podría representar una tortura peor para mí.
Me quedé allí y tuve que recurrir a prácticas meditativas. El tacto suave de Gabrielle y su amorosa manera se abrían camino en mi alma y me preguntaba qué pensaría si yo extendiera la mano y la tomara en la mía, colocándola sobre mí pecho. Por lo menos, me preguntaba qué diría si le pedía que la besara, que le hiciera el amor.
Ella terminó y me ayudó con un cambio de ropa. La herida no me afectó en absoluto, pero la cercanía de la bardo definitivamente hizo algo a mi control.
-Gabrielle... necesito preguntarte algo.
-¿Sí, Xena?
Creí ver un toque de algo extraño en sus ojos aquel día, en ese momento, pero lo descarté. Ahora miro hacia atrás y me pregunto qué tonto es no haber reconocido la mirada de mi esposa que me dice que me ama y que yo soy su mundo entero. Atrás entonces yo lo perdí.
Me incliné más cerca y si era el olor de su piel, o el calor en esos ojos verdes, sabía que iba a besarla.
Fue entonces cuando la puerta se abrió de golpe y Autolycus entró.
-Hey, cualquiera de ustedes dos tiene un poco de ungüento que puedo poner en estos músculos doloridos Uhm... oops, ¿he interrumpido algo?- Autolycus intervino.
-¡No!- Ambas respondimos al unísono con un poco de fuerza.

Ambas comenzamos a sonrojarnos, así que no tengo ninguna duda en lo que el ladrón sospechaba. Después de todo, él estaba allí la temporada anterior cuando el beso. No sé si él y Gabrielle intercambiaron alguna palabra, sólo recuerdo haber caminado majestuosa sobre   mi ropa interior  y botas, murmurando, -iré a ver a Argo-. Estaba a mitad del castillo cuando me di cuenta de que tomamos un barco a la isla y Argo estaba de vuelta en el continente en un acogedor establo.
avatar


Mensajes : 373
Fecha de inscripción : 24/07/2013

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

+18 Re: La reina de mi corazón

Mensaje por charisen el Mar Mar 07, 2017 8:29 am

Bueno ya ha comenzado la aventura   buajajaja Muy sagaz Xena sacando un tema divertido para mitigar la incertidumbre sonrisa
 
Muchas gracias Silvina besote
avatar


Mensajes : 158
Fecha de inscripción : 06/10/2016

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

+18 Re: La reina de mi corazón

Mensaje por aldaesmer el Mar Mar 07, 2017 5:11 pm

Esto cada vez se pone mas interesante... happY Quedare a la espera del próximo capitulo...

Muchas gracias Silvina... kiss


Mensajes : 49
Fecha de inscripción : 06/05/2014

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

+18 Re: La reina de mi corazón

Mensaje por DamiLorenzo el Dom Mar 12, 2017 5:15 pm

Gracias
avatar


Mensajes : 78
Edad : 32
Fecha de inscripción : 19/02/2015
Localización : Anfipolis

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

+18 Re: La reina de mi corazón

Mensaje por Silvina el Mar Mar 14, 2017 6:33 am

Hola chicas SHHHH. No le cuenten a nadie pero estuve mirando la historia que sigue a esta y tiene un comienzo muy triste, pero ahora no se hagan problema y disfruten de esta.

Estaba tan atrapada en mis propios recuerdos que no me di cuenta de lo ligero que se estaba convirtiendo a nuestro alrededor y me preguntaba cuánto tiempo había sido de esa manera. Podíamos ver el fondo de la caverna ahora y quizás a doscientos pies de la superficie de grava. Me sorprendió la belleza de un lugar así y mi primera idea fue lo mucho que Gabrielle me encantaría este lugar. La idea de mi esposa fue lo que me sacó de mis recuerdos del pasado.
Cuando mis pies tocaron una superficie firme una vez más tuve que sacudir la rigidez de ellos. A Eponin y Autolycus les tomó un momento o dos hasta que volvieron a tener las piernas. Todavía teníamos nuestras antorchas en el aire y me sorprendió que lo que Apolo me explicó fue absolutamente cierto. Dijo que no necesitaríamos antorchas o lámparas más allá de esta primera inmensa caverna debido a algo llamado Cuarzo de Fuego. No sabía qué era esa sustancia, pero apague la antorcha e indique a Eponin que hiciera lo mismo. Me volví y miré las paredes de la enorme cueva y noté que brillaban y brillaban como si estuvieran iluminadas por detrás. Las paredes de la estructura parecían cortinas dobladas que se encontraban en los castillos que se extendían desde el techo hasta el suelo. Una cascada desde lo alto cayó en una piscina debajo bañada en una luz verde misteriosa. También brillaba como si fuera de su propia fuente de luz. Grandes estalactitas colgaban de porciones del techo, mientras estalagmitas subían del suelo. Era la cueva más grande y hermosa que he visto y a juzgar por el silencio, mis amigos estuvieron de acuerdo.
A la izquierda de donde estábamos estaba la gran cascada,  justo a la izquierda de la piscina donde caía el agua, era una apertura de la mitad de altura que yo. Comencé a moverme y tuve que recordar que esto no era un viaje de turismo.
-Recuerden, mantener los ojos abiertos, esto es sólo el comienzo-. Dije a los dos detrás de mí mientras nos arrastrábamos a través de la abertura inferior.
Apenas comenzamos a recorrer el sendero bien iluminado que Apolo me dio instrucciones de seguir cuando un gran soldado blindado saltó al centro del camino por el que estábamos. Curiosamente, su armadura fue todo flash. Las llamas pintadas adornaban el pectoral y la máscara que llevaba sobre su rostro tenía la imagen de un cráneo pintado en él. Hizo unas altas patadas en el aire y comenzó a lanzar su espada de mano en mano, burlándose de mí.
Miré al tipo como si hubiera perdido la cabeza. No podía percibir a nadie más, así que giré ligeramente la cabeza para mirar a Eponin. La amazona se encogió de hombros y soltó la ballesta de su espalda. Miramos al guerrero lunático por los pocos latidos que le llevó a Ep colocar una flecha y luego dio un paso adelante.
-Apóyate y entrega tu espada.- Ella ordenó.
Empezó a girar la espada con un poco más de fuerza y dio un paso más cerca de mí. Ya tenía mi espada desenvainada y este tipo debió saber quién era yo, todavía avanzaba. Finalmente se lanzó hacia mí y cuando chispas saltaron de nuestras hojas , donde el metal encontró metal, eché una última mirada a  la amazona.
-Vaya por él, Ep.- Dije.
Eponin levantó su ballesta y el misterioso guerrero nunca vaciló. Ep soltó una flecha que se enterró fácilmente en su endeble armadura. La flecha se incrustó profundamente en su pecho y hundió hasta las rodillas, su rostro en la tierra. Lo pateé un par de veces antes de bajar para quitarle la máscara.
Una sensación de ardor se alzó en mi garganta mientras tragué la bilis que subía. Al levantar la máscara  quité el casco del guerrero y miles de escarabajos y cucarachas salieron de la forma del hombre. Retrocedí rápidamente, pero no antes de que el hedor de la carne podrida me asaltara las fosas nasales.

-Supongo que Hera sabe que estamos aquí. Dije simplemente.
avatar


Mensajes : 373
Fecha de inscripción : 24/07/2013

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

+18 Re: La reina de mi corazón

Mensaje por charisen el Mar Mar 14, 2017 11:57 am

Bueno el primer enfrentamiento ha sido fácil aunque algo repúgnate   Esperemos que los siguientes desafíos sean parecidos ojItos
 
Muchas gracias Silvina kiss
avatar


Mensajes : 158
Fecha de inscripción : 06/10/2016

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

+18 Re: La reina de mi corazón

Mensaje por Silvina el Mar Mar 21, 2017 7:27 am

Aquí otro capitulo

El camino por el que estábamos se ensanchó y nos detuvimos para tomar unos cuantos tragos de nuestras pieles de agua. Era hora de compartir un poco más sobre dónde íbamos en caso de que ocurriera lo impensable y estuviera herida o incapacitada de alguna manera. Me arrodillé hasta el suelo de la cueva y comencé a dibujar en la tierra, yendo lentamente para asegurarme de que mis amigos recordaran esta pequeña lección.
Cuando nos levantamos y estábamos listos para continuar, estaba lista para decirles acerca de la próxima cámara en la que estaríamos entrando. Apolo lo llamó la Caverna de las Almas Perdidas. No me dijo quiénes eran esas almas perdidas, pero era muy explícito en sus instrucciones, no las escuches. Le expliqué esto a mis compañeros.
-No lo entiendo,- respondió Autolycus. -¿Qué podrían saber de nosotros?
-No sé los detalles, sólo sé que Apolo dijo que tratarían de meterse en tu mente y meterse con tu cabeza, su objetivo es hacerte tomar su lugar y usarán cualquier pensamiento en tu cabeza para hacerte recordar... no escuches lo que tienen que decir. Terminé y continuamos por el ancho sendero que nos llevaba constantemente hacia abajo.
Las paredes a ambos lados del sendero pronto contenían una exhibición espantosa. Mientras caminábamos nos dimos cuenta de que el rostro de la roca estaba tallado con cientos de caras, algunas capturadas en un momento de agonía, otras buscando desamparadas y cansadas. Pasamos por las tallas, manteniendo nuestros ojos en el camino por delante de nosotros y moviéndonos tan rápido como pudimos. De repente, tuve la sensación incómoda de que estaba siendo observada. Cuando miré hacia arriba para calmar mi miedo, no pude detener el jadeo que me abandonó la garganta.
-No mires hacia arriba... ni siquiera para salvar tu vida, mantén tus ojos en el camino y sigue caminando-. Grité detrás de mí antes de que tuvieran la oportunidad de mirar también.
Me quedé mirando y me horroricé y he visto mucho en mi vida. Las tallas eran de verdad de carne y sangre y lo aterrador era que las caras me parecían familiares. Seguí poniendo un pie delante del otro, avanzando lentamente, tratando de no reconocer que sus ojos me seguían. Ahí fue cuando lo escuché por primera vez.
-¿Xena?... Xena Una voz masculina me llamó y supe de inmediato quién era. Traté de no responder, pero fue tan difícil. Finalmente lo vi.
-¿Liceo? Yo pregunté.
Asintió con la cabeza tanto como lo permitiera su limitado movimiento.
-Esto es lo que tú hiciste, Xena, si hubieras sido más rápida, no habría muerto en la mano de Cortés aquel día, ¿por qué Xena... por qué lo dejaste matarme?-
-No, Lyceus, eso no es lo que pasó y tú lo sabes. Sabía que no debía responder pero era una tortura no hacerlo.
-Estoy muerto por tu culpa, Xena, dejaste a tu hermanito morir ese día, ¿no cambiarías los lugares conmigo si pudieras?- La cara que parecía Lyceus preguntó.
-No. Lo siento, no puedo. ¡No eres realmente tú!- Giré mi rostro de la pared y avancé rápidamente. Sentí la brisa fresca golpear mi cara y supe que estábamos casi fuera. Debería haber sabido que ahorrarían lo mejor para el final.
-No te vayas sin mí, Xe... prometiste, prometiste...- El gemido triste de Gabrielle me llamó y seguí caminando.
-Incluso en la muerte dijiste... incluso en la muerte nunca me dejarías, yo morí, Xe. Antes de que pudieras volver con el Elixir, morí-.
¡Nooo! Grité, tapándome los oídos.
-Has fallado, Xena, fuiste mi campeona y me dejaste enferma y ahora estoy muerta, no puedes traerme de vuelta esta vez-. La cara de Gabrielle me acusaba.
-Lo siento mucho...- lloré, mis manos todavía sobre mis oídos para tratar de bloquear el sonido.
-Xe... únete conmigo, incluso en la muerte... eso es lo que prometiste. ¿Hay alguna razón para seguir si no podemos estar juntas?-
Sentí que mi cabeza temblaba de un lado a otro. Eso era cierto. Gabrielle murió; Le fallé de nuevo. ¿De qué serviría la vida sin mí bardo? Encontré mi mano extendiéndose, extendiéndome a alguna fuerza invisible para llevarme a mi esposa. Traté de mover los pies hacia adelante, pero después de unos pocos pasos estaba congelada en su lugar.
¡Nooooo! ¡Deténganlo! Grité, tratando de tomar el control una vez más.
Un golpe agudo en la parte baja de mi espalda me sorprendió y sacó el aire de mis pulmones. Entrando  mi estómago justo en el interior de la entrada a otra parte de las cuevas, mi cabeza se sentía más clara ya. Me quedé allí jadeando para respirar y miré al suelo junto a mí para ver a Eponin y Autolycus, cada uno a un lado. Parecía como si mis compañeros me hubieran empujado literalmente los pocos pies restantes del camino.
-Lo siento-, dijo Ep. -No sabía qué  Tártaro pasaba, pero quería salir de ese lugar a toda prisa.
Nunca pensé que estaría tan agradecida de que alguien me golpeara. Sonreí débilmente.
Nos pusimos en pie y decidimos tomar un descanso y recuperar el aliento. Una piscina de agua dulce no estaba demasiado lejos y Autolycus se ofreció a llenar las pieles de agua. Me senté en una cornisa de roca y comencé a masticar distraídamente un trozo de carne seca.
Las palabras que oí de la manifestación de Gabrielle diciendo continuaron resonando a través de mi conciencia. Recordé ese día... esa promesa. No hice promesas a nadie en esta vida, sino a Gabrielle. Y nunca dije las palabras a menos que realmente las creyera. Mi esposa siempre parecía capaz de extraer un juramento de mí, especialmente si ella pedía uno. En ese día, sin embargo, ella no preguntó, no con palabras o de alguna manera que un espectador podría reconocer. Tal vez fue porque ella no me pidió que hiciera el voto.
Incluso en la muerte, Gabrielle... Nunca te dejaré.
Y lo decía en serio. Hice algo que nunca pensé hacer. Me di por vencida. Yo, que siempre puede sacar ese último pequeño truco o realizar un último milagro para salvar el día. No podía salvar a mi bardo y sabía que la vida no tendría ningún atractivo para mí una vez que estuviera sin ella.
Y, me miró, sus ojos tan llenos de confianza en la decisión que tomó una vez, dos veranos antes, de seguir a una ex Señora de la guerra. Dejarla en casa y todo lo que conocía y amaba. Sus ojos ardían con la fiebre del veneno, pero yo vi algo más ese día. Vi un fuego en esas profundidades verdes que me decían que mi joven compañera maduro más allá de mí. Ella me superó con su sabiduría y convicciones. Como la guerrera que pasó dos veranos emulando, su coraje se convirtió en todo lo que tenía y ella se paró en la misma entrada al dominio de Hades y no sintió miedo.
Cuando la aparición me acusó de fracaso, llegó a mí porque eso es exactamente lo que estaba sintiendo últimamente. Yo soy la Campeona de la Reina y es mi trabajo proteger el Trono de los enemigos vistos y no vistos. Ahora era demasiado tarde, pero es cierto, nunca debí haber permitido que  la reina estuviera en las tiendas de enfermería.
Sin embargo, mis sentimientos fueron más profundos que el fracaso. Era la culpa, lisa y llana, la que me estaba plagando ahora. Si yo no pudiera salvar a mi esposa de esta enfermedad, así como yo no podía revertir los efectos del veneno de esa flecha persa, ¿seguía dispuesta a seguirla hasta la muerte? Eso fue lo que perturbó mis pensamientos desde que mi esposa cayó enferma.
Hubo un tiempo en que tendría que morir; La vida habría sido insoportablemente dolorosa sin Gabrielle en ella. Ahora, el dolor no sería menos, pero a través del amor de mi esposa y la compasión de esta alma de la vieja guerrera, me mostró que tal vez podría seguir. No me gustaría hacerlo y la vida seguramente tendría poco más que soledad, pero Gabrielle me ha infundido una fuerza que nunca supe que no tenía. Ella me ha dado algo que nunca supe que faltaba antes... la fuerza para vivir mi vida sin ella. Y por eso me sentí culpable.
Eponin se acercó y se sentó a mi lado, sacándome de mis melancólicos pensamientos.
-¿Puedes hablar de eso... qué pasó allá atrás?, ¿de qué se trataba, Xena?- -preguntó el amazona en voz baja.
No levanté la mirada, sólo seguí mirando mis botas.

-Culpa.- Respondí. No ofrecí más explicación que eso y ella no presionó. Antes de demasiado tiempo estábamos en nuestro camino de nuevo y tuve la sensación de que lo que acabo de experimentar, era sólo el comienzo.
avatar


Mensajes : 373
Fecha de inscripción : 24/07/2013

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

+18 Re: La reina de mi corazón

Mensaje por charisen el Mar Mar 21, 2017 8:48 am

¡¡¡Ufff!!! Que cerca ha estado Xena de sucumbir puff  Parece que las pruebas van a ser cada vez peores pobredemi
 
Muchas gracias Silvina besote
avatar


Mensajes : 158
Fecha de inscripción : 06/10/2016

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

+18 Re: La reina de mi corazón

Mensaje por aldaesmer el Jue Mar 23, 2017 5:16 pm

ojItos   Un difícil comienzo... 

Muchas gracias Silvina.... kiss


Mensajes : 49
Fecha de inscripción : 06/05/2014

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

+18 Re: La reina de mi corazón

Mensaje por Silvina el Mar Mar 28, 2017 7:13 am

Hola Aquí vamossss

Cuando Autolycus regresó de llenar las pieles, estábamos más que dispuestos a poner alguna distancia adicional entre nosotros y la Caverna de las Almas Perdidas. Pasamos por la gran piscina que Autolycus acababa de dejar y refiriéndose al mapa en mi cabeza, localicé fácilmente la repisa que necesitábamos para subir. No era nada de lo que no podía voltear, pero podría ser un poco más complicado para mis compañeros. Era una cornisa que se extendía sobre el charco de agua, unos doce a quince pies por encima de la superficie del agua. La parte mala era que si te paraste en la orilla de la piscina, saltas y pierdes la repisa, terminarías deslizándote directamente por una profunda quebrada. Rápidamente decidimos que saltaría al afloramiento y bajaría mi látigo para darles la mano a los demás. Eponin me siguió sin ningún problema, pero estaba gruñendo ante el esfuerzo de atrapar al ladrón.
-Te estás haciendo vieja, Xena. -gritó Autolycus, una vez en la parte superior.
-Hah. Tienes que hacer una dieta.- Yo respondí.
-Oh, tú crees que sí, ¿eh?, quiero que sepas que esta figura ha tentado a las grandes bellezas de Grecia-.
-¿Los tentó a hacer qué? Eponin respondió.
-Oh, lo entiendo... ustedes las mujeres se unen-.
Todos reímos de buen humor. Por unos momentos fue casi como si no estuviéramos en una misión para nuestras vidas, sino simplemente tuviéramos una aventura. Autolycus pensó dos veces en su peso mientras miramos por encima de la cornisa. Llegamos a un callejón sin salida y este fue el cuello de botella que Apolo me contó. Las manos se nos cortaron en la roca todo el camino por la pared como una escalera construida. Aproximadamente cuarenta o cincuenta pies abajo  la mano que me sostenía desapareció en un agujero en la tierra. Yo sabía, de las instrucciones de Apolo, que el túnel se estrechaba considerablemente antes de caer al suelo. Entonces el túnel debía abrirse en otra gran caverna aproximadamente veinte pies más adelante.
Eponin era una escaladora de roca excelente por lo que se ofreció a ir primero. Autolycus la seguiría y yo subiría la retaguardia, por si acaso alguien nos siguiera. Tenía que admitir que de las advertencias de Apolo, esperaba más en el camino que  los soldados armados.
-Sólo recuerda, Auto... caes sobre mí y te romperé como una ramita.- -dijo Eponin con un guiño en la dirección del hombre alto-.
-Me encanta cuando una mujer juega duro.- Autolycus respondió con una sonrisa.
La subida sobre la repisa y hacia abajo no era demasiado difícil, como si se bajara por una escalera fija. La única parte difícil era mantener tu control. Esta cueva era como cualquier otra y el agua goteaba de cada roca y a través de cada grieta. El agua se filtraba desde la cara del acantilado y los soportes de los pies no sólo se volvieron resbaladizos, sino que las temporadas de erosión llevaron las áreas talladas a estar  lisas en algunos lugares.
Eponin se tomó su tiempo y comprobó cuidadosamente cada lugar, asegurándose de que estaba a salvo, antes de colocar su pie botado en la siguiente apertura. Oí a Autolycus gemir y supe que el hombre grande estaba en el cuello de botella. Teníamos nuestros paquetes en nuestras manos y los pasamos a Ep, que los arrojó al fondo. Yo me quité la vaina de mi espalda y también entregué mi espada. Podía sentir mi armadura raspar a lo largo del túnel, pero pude pasarlo por el estrecho pozo sin ningún problema.
Una vez que pusimos nuestros pies en terreno sólido, tuvimos que agachar ligeramente la cabeza para movernos por el resto del pasillo. Salimos a una larga y ancha caverna, no tan alta como la primera cueva en la que entramos, sino más larga. Inmediatamente a nuestra izquierda había una piscina profunda, en la cual el agua caía de las grietas en las rocas arriba. Las estalagmitas que se elevaban desde el suelo de la cueva eran numerosas; Algunas descendían del techo en gruesas columnas. Parecía un bosque de piedra y de repente tuve esa sensación. Fue un hormigueo en mi espina dorsal que me dijo que el problema estaba cerca.
Tengo un mal presentimiento sobre este lugar. Dije a mis compañeros y los tres sacamos nuestras espadas.
No pasó mucho tiempo hasta que salieron de detrás de las columnas. Todos llevaban la misma armadura llamativa que el primer guerrero que Eponin  había ensartado con la flecha, pero estos tipos eran mucho mejores. Éramos tres y ellos tal vez veinticinco... Pensé que las probabilidades no eran malas.
No esperé a que hablaran o hicieran una oferta; Casi sabía que su orden era probablemente llevar a Hera mi cabeza. Di un grito de guerra gutural e hice un tirón frontal delante de los dos más cercanos. Traje mi espada bruscamente contra la hoja del  primero y al mismo tiempo lo pateo con mi pierna derecha y doblé sobre la segunda. Cuando sus rodillas cayeron al suelo, pronto le siguió la cabeza. Giré y llevé mi hoja a través del centro del primer guerrero, el acero lo cortó fácilmente en dos.
Capturé su movimiento con el rabillo del ojo mientras Autolycus y Eponin usaban sus espadas con eficacia, la amazona añadiendo una espada corta en su mano libre que confundía a los guerreros con espadas. Autolycus no fue entrenado como guerrero, pero él también se sostuvo y yo enfoqué mi atención en los cuatro siguientes que vinieron a mí.
Salté al aire, mi bota dirigiéndose directamente al pecho del primer atacante. Se cayó y sacó las piernas del segundo hombre. Los otros dos se pusieron de punta y se detuvieron, esperando a que yo viniera a ellos. Avancé un poco más lento, pero no me preocuparon mucho. A estas alturas el instinto se apoderó de mí y yo era toda habilidad e intuición. Además, ahora sentía que algo del poder de Apolo fluía a través de mí y yo no estaba tan cansada como solía estarlo. Salté de nuevo y separé las piernas, pateando a cada hombre con un uppercut ( gancho hacia arriba) a la barbilla al mismo tiempo. No los incapacitaba, pero seguro los hizo pensar dos veces.
Antes de que pudieran levantarme, instintivamente empujé mi hoja detrás de mí, tirándola en un rápido movimiento, desde el pecho de uno de los guerreros. Seguimos adelante; Los tres nos quedamos relativamente juntos. Avanzamos hacia la parte de atrás de la caverna y de repente sólo estábamos nosotros. Los cuerpos que estaban esparcidos por el suelo de la caverna estaban muertos o moribundos.
-Bueno, eso podría haber sido peor. Autolycus jadeó.
Sin previo aviso, dos o tres docenas más de hombres salieron corriendo del extremo de la cueva de la que acabábamos de llegar.
-Estabas diciendo.- Grité por encima del clamor que se avecinaba.
Estábamos en una repisa plana y cuando miré hacia abajo me di cuenta de dónde nos encontrábamos. Debajo de nosotros había una escarpada pendiente de roca y barro. Yo sabía que esto era donde teníamos que ir de todos modos así que me arrastré más cerca del borde y miré de nuevo. Se trataba de una caída de cinco pies desde la cornisa hasta la pendiente.
-¿Recuerdas el lago del que dije que teníamos que pasar para llegar al palacio? Ladré
Ambos me miraron y luego al otro lado, dándose cuenta de lo que estaba sugiriendo.
-¡Lo que sea que hagamos, mejor que lo hagamos con prisa!- Gritó Eponin.
-¡Sígueme!- Lloré cuando arrojé mi cuerpo por encima de la cornisa y aterricé en mi trasero, deslizando hacia la empinada colina.
Estaba húmedo, así que tomé impulso a toda prisa. Golpeé el agua con tal impacto que casi salté por la superficie como una piedra. No era fácil pisar el agua con la pesadez de mi armadura y una espada en una mano. Una vez que los otros dos golpearon el agua les hice señales bajo el afloramiento de roca donde pudimos colgarnos de las rocas para recuperar el aliento y especialmente, donde estaríamos a salvo de la descarga de flechas de ballesta que venían por nuestro camino.
-Bien, necesitábamos estar aquí de todos modos, la apertura está en el fondo de esta piscina, a unos seis metros abajo, solo respire hondo y sígame.
Cuando sacudieron la cabeza tomé un par de respiraciones profundas y me metí debajo. No tuve que expulsar mucha fuerza ya que mi propio peso me llevó rápidamente al fondo. Pude ver la apertura fácilmente como si hubiera luz procedente del otro lado. Cuando empujé mi camino a través experimenté la misma sensación extraña que hice cuando llegué a través del portal submarino al Inframundo. Me golpeó el suelo y desafortunadamente, latidos del corazón más tarde; Autolycus llegó y aterrizó encima de mí, sacando el aire de mis pulmones.
-Oh, sí... definitivamente vas a hacer dieta.- Me quejé una vez que podía soportar y hablar.

Asombrosamente nuestra ropa y los paquetes estaban perfectamente secos. Parte de mí quería presionar inmediatamente, pero debíamos dar un giro a la derecha y cruzar el Lago negro por medio de un puente de cuerda, suspendido a cientos de pies sobre el agua. Tuve la sensación de que ese lugar tenía los ingredientes para una emboscada perfecta, así que elegí que descansaremos un rato. Estuvimos de acuerdo en que necesitábamos el resto y dormir por una marca de vela cada uno, dejando a dos de nosotros despierto en todo momento. Autolycus y Ep dijeron que estaban demasiado cansados para dormir así que me metí mi mochila bajo mi cabeza y como un buen guerrero, me quedé dormida casi en el instante en que cerré los ojos. Mi último pensamiento fue una visión de una cabeza rubia y brillantes ojos verdes.
avatar


Mensajes : 373
Fecha de inscripción : 24/07/2013

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

+18 Re: La reina de mi corazón

Mensaje por charisen el Mar Mar 28, 2017 12:08 pm

Bueno, las cosas parece que se complican cada vez más uffff Esperemos que del próximo reto salgan igual de airosos flying 
 
Muchas gracias Silvina loving
avatar


Mensajes : 158
Fecha de inscripción : 06/10/2016

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

+18 Re: La reina de mi corazón

Mensaje por aldaesmer el Vie Mar 31, 2017 11:59 am

Emocionante capitulo.... bravo Muchas gracias Silvina... kiss


Mensajes : 49
Fecha de inscripción : 06/05/2014

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

+18 Re: La reina de mi corazón

Mensaje por Silvina el Mar Abr 04, 2017 11:22 am

Insisto odio las pantallas táctiles, la semana que viene me voy a atrasar creo que sera el martes que suba las historia. 

 Al principio no me di cuenta de que estaba soñando, todo parecía tan real. El sol estaba arriba en el cielo y pájaros y mariposas volaron a través de mi campo de visión. Entonces, vi a la pequeña rubia acostada en un afloramiento de roca, su brazo colgaba sobre la cornisa baja mientras giraba distraídamente sus dedos en el claro agua del estanque. Esta era la casa de Gabrielle, el pequeño estanque de la aldea amazónica donde venía a alejarse de todo. Adia me dijo que era donde encontró a mi esposa cuando entró en su paisaje de sueños. Gabrielle y yo hicimos esto una vez antes, pero era un misterio en cuanto a cómo podríamos terminar compartiendo un paisaje de sueños. Sólo sabía que me daría la oportunidad de sostener mi bardo de nuevo.
-¿Brie? Dije suavemente.
Ella giró su cabeza y la mirada en su cara podría derretir el corazón de cualquier guerrero, ésta en particular. La mirada de amor incondicional y devoción que siempre me sonreía desde el rostro de Gabrielle todavía tenía una manera de robarme el aliento.
-¡Oh, Xe! -exclamó, una vez que su cerebro registró que yo estaba verdaderamente allí.
Apenas dejé que sus pies tocaran el suelo una vez que la cogí en mis brazos. -Dioses, te amo, Brie. Yo grité.
-Xena, te he echado mucho de menos. Gabrielle murmuró contra mi cuello.
-Te extrañé también, nena, Brie, ¿cómo hiciste esto... me metes en tu sueño?-
Pensé que lo habías hecho tú, yo estoy durmiendo. Repuso mi esposa.
-Me temo que fui yo. Una voz profunda detrás de mí respondió.
Me volví, colocando rápidamente mi cuerpo entre el desconocido y Gabrielle. Dibujé mi espada antes de que me parara para pensar que si esto era un sueño, ¿qué era un extraño haciendo allí? Él era alto, casi siete pies de alto era mi conjetura. Tenía un pequeño bigote y barba y profundos ojos marrones y su piel tenía el color de ébano pulido. Su cabeza calva y su túnica fluida le hacían parecer un místico. Fue entonces cuando me di cuenta de quién era.
-Morfeo.-
-Muy bien, guerrera, la hija de Apolo... -se inclinó ligeramente hacia Gabrielle-.
-¿De verdad eres Morfeo?- -preguntó mi mujer.
-Sí, Majestad, lo soy. El Dios alto respondió, por respeto a la condición de amazona de mi esposa.
-No estoy segura de entender.- Dije con cautela.
-Yo no soy una guerrera, Xena, soy un Dios con, digamos, habilidades limitadas, enfoco mis habilidades en el mundo que ves a tu alrededor, el paisaje de los sueños, Apolo me explicó la gravedad de nuestra situación contra Hera y yo estoy aquí para hacer mi parte No puedo darte poderes o estar con una espada a tu lado, pero puedo darte a ti y a tu Reina un tiempo juntas puede que no sea todo lo que deseas, pero recuerda... es tu sueño.-
No dijo otra palabra, sólo se desmaterializó frente a nosotros, dejándonos a las dos un poco sorprendidas, pero con una alegría delirante.
-Debo haber traído el juicio que él me puso a través de convertirme en su novia.- Dijo Gabrielle con un arco en la ceja.
-No creo que Morpheus haya tenido algo que ver con eso, amor, sino que fue simplemente el caso de sus sacerdotes y secuaces que debilitaron su templo y las creencias místicas. Respondí. -Hey,- dije volviéndome y envolviendo mis brazos alrededor de mi esposa. -¿Dónde estábamos?-
Me incliné y presioné mis labios contra los suaves y llenos de Gabrielle. Se sentía tan bien, siempre se sentía como el ajuste perfecto con mis brazos cubiertos a su alrededor. No quería pensar en la realidad que me esperaba cuando despertara. Simplemente quería estar con mi esposa y disfrutar del amor profundo y permanente que compartimos.
-¿Qué has estado haciendo todo este tiempo?- Le pregunté mientras caminábamos hacia la repisa soleada y nos sentábamos. Miré como un número de trucha grande nadaba bajo el área sombreada que proporcionó relajación. -Hey, apuesto a que la pesca es genial.-
Ese comentario me ganó un golpe en el brazo, pero lo esperaba. De hecho, esa fue la razón por la que lo dije. Gabrielle nunca fue una buena compañera de pesca, pero a ella le encantaba comerlas.
-Hablo conmigo la mayor parte del tiempo, o hablo con los árboles y las mariposas, casi cualquier cosa para mantenerme sana. No sé cómo lo haces, Xe, disfrutar el silencio.
Me reí a carcajadas ante la descripción de mi esposa del bendito silencio en el que me deleitaba. -¿De qué hablaste con los árboles, amor?
Ella se acurrucó contra mí y nos sentamos allí, hombro con hombro.
-He estado trabajando en algunas nuevas historias, al principio no pensé que pudiera porque no tenía ningún material de escritura, pero luego, en cuanto pensé en ello, apareció una pluma y un pergamino, acostado a mi lado Lo intenté con comida, pero no es lo mismo -. Parecía bastante seria y no pude evitar reír de nuevo.
-¿Quieres oír una historia? -preguntó con entusiasmo.
Ahora, este es el punto donde suelo gemir o rodar los ojos. Gabrielle es inigualable como bardo, pero aun así me cuesta mucho escuchar sus historias. Estoy segura de que parte de ella esperaba el mismo tratamiento y se sentía tan bien poder sorprenderla.
-Sí por favor.- Le respondí con la suficiente cantidad de entusiasmo.
Oh, me encanta esa mirada. Los ojos de Gabrielle brillaron y su sonrisa se extendió por toda su cara. Era una expresión de más que alegría. Incluso antes de que nos convirtiéramos en amantes, ella parecía revivir en mi alabanza. Todo su ser mostró su felicidad por complacerme y cuando tomé el placer que me ofreció, sólo sirvió para intensificar su satisfacción.
Hice un gesto hacia ella y se acomodó para que mi cabeza quedara en su regazo. La sensación exquisita de ser acunada por mi esposa fue el segundo sólo para poder mirar a su hermoso rostro mientras ella tejía su cuento. La historia que contó fue ligera y divertida y me encontré riendo en voz alta en algunas partes. Gabrielle tenía un gran sentido del humor y ella condimentó la narración haciéndola gracioso en ciertas áreas y secamente humorística en otras. Ella lanzó bastante sexo justo; Las líneas entregadas con una voz sexy baja, que al final del recital pude sentir una humedad creciente entre mis muslos.
Cuando terminó su relato, Gabrielle se agachó y acarició mis labios con su lengua antes de capturar mi boca en un beso de robo el aliento.
-Oh Dioses, Brie. Gemí, sintiendo que la humedad se convertía en un lento chorro de fuego líquido
-Xe, ¿podemos hacer el amor en el paisaje de sueños?-
Le devolví la pregunta con una sonrisa atractiva y torcida. -No veo por qué no... Mi Corazón, te he hecho el amor en mis sueños por temporadas.-
Me empujé hasta que ella se acostó a mi lado. Tuve un pensamiento y decidí ver si el paisaje de sueños podía ser controlado de la forma en que Gabrielle conjuró una pluma y un pergamino. Cerré los ojos y deseé. De repente, mi esposa y yo tuvimos nuestros cuerpos desnudos presionados y un estremecimiento recorrió toda mi espina dorsal en el delicioso contacto.
Ambos gemimos ante la sensación de carne desnuda. El chorro se convirtió repentinamente en un río que fluía.
Sin embargo, no estaba lo suficientemente cerca y abrí las piernas y empujé fuertemente el cuerpo de mi esposa hacia mí. Esta vez fue el turno de Gabrielle de gemir una vez que su muslo entró en contacto con mi centro empapado.
Apretó su musculosa pierna entre la mía y empezó una lenta y sensual rutina contra mí. Con cada movimiento suave, se aplicó un poco más de presión y sentí el paquete de nervios entre mis piernas pulsar fuertemente.
Gabrielle se inclinó sobre mí y no pude resistir los pechos llenos, balanceándose sobre mí, justo fuera de mi alcance. En el momento en que mi esposa vio lo que tenía mis ojos, comenzó a burlarse, manteniendo la carne apenas fuera de alcance. Tenía que haber sabido que podía ser molestado sólo durante tanto tiempo teniendo en cuenta el estado de excitación en que estaba. Gruñí en voz alta y agarré los montones de carne firme, tirando de cada uno hacia mí y encerrando mi boca alrededor de los dos pezones a la vez.
-¡Por los dioses! Oh, Xe... sí. Gabrielle gimió.
Los gemidos de mi mujer llenaron el aire, sin mencionar el sonido de la carne húmeda resbalando y deslizándose juntos. Los sonidos, el olor de la excitación de Gabrielle, su toque al colocar sus dedos entre su muslo y mis delicados pliegues, me sirvieron para llevarme más alto. Ella usó su muslo para presionar sus dedos más duro en mi carne. Mis caderas se resistieron ante la sensación y supe que no quería venirme sola. Para no quedar fuera, metí mis largos dedos en los sedosos pliegues de mi esposa, jugando y disfrutando de la suave y cálida humedad.
Gabrielle gritó y extendió las piernas más lejos, continuando el movimiento contra mí. Cuando ella se relajó más abajo empujé tres dedos dentro de ella y bombeado adentro y hacia fuera, dejando sus caderas dictar el ritmo. Justo como de repente sentí a mi esposa entrar en mí. Me sentí tan llena que tuve que preguntarme cuánto de su mano tenía dentro de mí. Su pulgar corría en un estrecho círculo apretado contra mi clítoris y yo sabía que si mantenía ese pequeño movimiento hacia arriba, estaba hecha.
Utilicé mi mano libre para masajear los senos que se balanceaban tentadoramente ante mí. Estaba tan cerca, pero quería a Gabrielle conmigo. La llevé a mi boca y chupé un pezón como si fuera la primera vez que probé la delicadeza.
-Oh Xena... Dioses... sí, oh sí... oh sí...- Mi esposa comenzó a cantar, balanceando su mano dentro de mí y presionando su pecho contra mí con más fuerza.
Primero sentí los temblores en mis propias piernas. Continué con el empuje hacia adentro y hacia fuera hasta que los gemidos de Gabrielle se detuvieron y se convirtieron en gemidos agudos. Justo cuando sentí los primeros espasmos apretados en mis dedos enterrados profundamente dentro de ella, ninguno demasiado suavemente, mordí el pezón dentro de mi boca. El cuerpo entero de Gabrielle convulsionó violentamente contra el mío e incapaz de controlar mi propia pasión, el sonido de su éxtasis me llevó a mi clímax. Nos estremecíamos en los brazos de la otra, mientras pequeñas réplicas nos empujaban a los dos. Había una palabra para este tipo de satisfacción... absoluta felicidad.
Te amo, Mi Corazón. -Susurré, una vez que podía respirar de nuevo.
-Mmm, también te amo, guerrera. Gabrielle respondió soñolienta, acurrucándose más profundamente en mi abrazo.
Ninguna de los dos podía mantener los ojos abiertos y  sin embargo, sabíamos que cuando despertara, estaría en el mundo de vigilia.
-Xena... tu tiempo.- Oí a Eponin decir y me desperté al instante. Me salpiqué un poco de agua fría en la cara y miré con tristeza dolorida mi reflejo en la piscina poco profunda. Ya echaba de menos a mi esposa y sin embargo, me sentía como siempre hago después de hacer el amor a esa mujer... vigorizada, amada y completamente satisfecha.
Volví para descubrir a Eponin profundamente dormida y Autolycus dibujando en la tierra con su daga. Antes de que pudiera borrar mi rostro, Auto miró hacia arriba. Por la expresión de su rostro, me di cuenta de que sospechaba de qué era mi sonrisa torpe.
-Debe haber sido un Tartaro ese sueño, eso es todo lo que tengo que decir.-
Me reí entre dientes para no despertar a Eponin. -Ni siquiera sabes la mitad, amigo.
avatar


Mensajes : 373
Fecha de inscripción : 24/07/2013

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

+18 Re: La reina de mi corazón

Mensaje por charisen el Sáb Abr 08, 2017 3:52 am

Que agradable estímulo le ha proporcionado Morfeo a nuestra guerra para que tome fuerzas para lo que ha de venir sonrisa loving
 
Muchas gracias Silvina, no pasa nada si hay que esperar al martes, seguro que pronto te habitúas a la pantalla táctil a mí tampoco me gustan mucho. Espero que la próxima semana pueda entrar antes para leer tus actualizaciones besote
avatar


Mensajes : 158
Fecha de inscripción : 06/10/2016

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

+18 Re: La reina de mi corazón

Mensaje por Silvina el Miér Abr 12, 2017 1:03 pm

Hola Chicas aquí les envió la actualización de la reina, pero van a tener que esperar unos días para la conquistadora  hice desastres con la compu nueva y se perdió un capítulo lo estoy rehaciendo por favor tengan paciencia.

Al principio no me di cuenta de que estaba soñando, todo parecía tan real. El sol estaba arriba en el cielo y pájaros y mariposas volaron a través de mi campo de visión. Entonces, vi a la pequeña rubia acostada en un afloramiento de roca, su brazo colgaba sobre la cornisa baja mientras giraba distraídamente sus dedos en el claro agua del estanque. Esta era la casa de Gabrielle, el pequeño estanque de la aldea amazónica donde venía a alejarse de todo. Adia me dijo que era donde encontró a mi esposa cuando entró en su paisaje de sueños. Gabrielle y yo hicimos esto una vez antes, pero era un misterio en cuanto a cómo podríamos terminar compartiendo un paisaje de sueños. Sólo sabía que me daría la oportunidad de sostener mi bardo de nuevo.
-¿Brie? Dije suavemente.
Ella giró su cabeza y la mirada en su cara podría derretir el corazón de cualquier guerrero, ésta en particular. La mirada de amor incondicional y devoción que siempre me sonreía desde el rostro de Gabrielle todavía tenía una manera de robarme el aliento.
-¡Oh, Xe! -exclamó, una vez que su cerebro registró que yo estaba verdaderamente allí.
Apenas dejé que sus pies tocaran el suelo una vez que la cogí en mis brazos. -Dioses, te amo, Brie. Yo grité.
-Xena, te he echado mucho de menos. Gabrielle murmuró contra mi cuello.
-Te extrañé también, nena, Brie, ¿cómo hiciste esto... me metes en tu sueño?-
Pensé que lo habías hecho tú, yo estoy durmiendo. Repuso mi esposa.
-Me temo que fui yo. Una voz profunda detrás de mí respondió.
Me volví, colocando rápidamente mi cuerpo entre el desconocido y Gabrielle. Dibujé mi espada antes de que me parara para pensar que si esto era un sueño, ¿qué era un extraño haciendo allí? Él era alto, casi siete pies de alto era mi conjetura. Tenía un pequeño bigote y barba y profundos ojos marrones y su piel tenía el color de ébano pulido. Su cabeza calva y su túnica fluida le hacían parecer un místico. Fue entonces cuando me di cuenta de quién era.
-Morfeo.-
-Muy bien, guerrera, la hija de Apolo... -se inclinó ligeramente hacia Gabrielle-.
-¿De verdad eres Morfeo?- -preguntó mi mujer.
-Sí, Majestad, lo soy. El Dios alto respondió, por respeto a la condición de amazona de mi esposa.
-No estoy segura de entender.- Dije con cautela.
-Yo no soy una guerrera, Xena, soy un Dios con, digamos, habilidades limitadas, enfoco mis habilidades en el mundo que ves a tu alrededor, el paisaje de los sueños, Apolo me explicó la gravedad de nuestra situación contra Hera y yo estoy aquí para hacer mi parte No puedo darte poderes o estar con una espada a tu lado, pero puedo darte a ti y a tu Reina un tiempo juntas puede que no sea todo lo que deseas, pero recuerda... es tu sueño.-
No dijo otra palabra, sólo se desmaterializó frente a nosotros, dejándonos a las dos un poco sorprendidas, pero con una alegría delirante.
-Debo haber traído el juicio que él me puso a través de convertirme en su novia.- Dijo Gabrielle con un arco en la ceja.
-No creo que Morpheus haya tenido algo que ver con eso, amor, sino que fue simplemente el caso de sus sacerdotes y secuaces que debilitaron su templo y las creencias místicas. Respondí. -Hey,- dije volviéndome y envolviendo mis brazos alrededor de mi esposa. -¿Dónde estábamos?-
Me incliné y presioné mis labios contra los suaves y llenos de Gabrielle. Se sentía tan bien, siempre se sentía como el ajuste perfecto con mis brazos cubiertos a su alrededor. No quería pensar en la realidad que me esperaba cuando despertara. Simplemente quería estar con mi esposa y disfrutar del amor profundo y permanente que compartimos.
-¿Qué has estado haciendo todo este tiempo?- Le pregunté mientras caminábamos hacia la repisa soleada y nos sentábamos. Miré como un número de trucha grande nadaba bajo el área sombreada que proporcionó relajación. -Hey, apuesto a que la pesca es genial.-
Ese comentario me ganó un golpe en el brazo, pero lo esperaba. De hecho, esa fue la razón por la que lo dije. Gabrielle nunca fue una buena compañera de pesca, pero a ella le encantaba comerlas.
-Hablo conmigo la mayor parte del tiempo, o hablo con los árboles y las mariposas, casi cualquier cosa para mantenerme sana. No sé cómo lo haces, Xe, disfrutar el silencio.
Me reí a carcajadas ante la descripción de mi esposa del bendito silencio en el que me deleitaba. -¿De qué hablaste con los árboles, amor?
Ella se acurrucó contra mí y nos sentamos allí, hombro con hombro.
-He estado trabajando en algunas nuevas historias, al principio no pensé que pudiera porque no tenía ningún material de escritura, pero luego, en cuanto pensé en ello, apareció una pluma y un pergamino, acostado a mi lado Lo intenté con comida, pero no es lo mismo -. Parecía bastante seria y no pude evitar reír de nuevo.
-¿Quieres oír una historia? -preguntó con entusiasmo.
Ahora, este es el punto donde suelo gemir o rodar los ojos. Gabrielle es inigualable como bardo, pero aun así me cuesta mucho escuchar sus historias. Estoy segura de que parte de ella esperaba el mismo tratamiento y se sentía tan bien poder sorprenderla.
-Sí por favor.- Le respondí con la suficiente cantidad de entusiasmo.
Oh, me encanta esa mirada. Los ojos de Gabrielle brillaron y su sonrisa se extendió por toda su cara. Era una expresión de más que alegría. Incluso antes de que nos convirtiéramos en amantes, ella parecía revivir en mi alabanza. Todo su ser mostró su felicidad por complacerme y cuando tomé el placer que me ofreció, sólo sirvió para intensificar su satisfacción.
Hice un gesto hacia ella y se acomodó para que mi cabeza quedara en su regazo. La sensación exquisita de ser acunada por mi esposa fue el segundo sólo para poder mirar a su hermoso rostro mientras ella tejía su cuento. La historia que contó fue ligera y divertida y me encontré riendo en voz alta en algunas partes. Gabrielle tenía un gran sentido del humor y ella condimentó la narración haciéndola gracioso en ciertas áreas y secamente humorística en otras. Ella lanzó bastante sexo justo; Las líneas entregadas con una voz sexy baja, que al final del recital pude sentir una humedad creciente entre mis muslos.
Cuando terminó su relato, Gabrielle se agachó y acarició mis labios con su lengua antes de capturar mi boca en un beso de robo el aliento.
-Oh Dioses, Brie. Gemí, sintiendo que la humedad se convertía en un lento chorro de fuego líquido
-Xe, ¿podemos hacer el amor en el paisaje de sueños?-
Le devolví la pregunta con una sonrisa atractiva y torcida. -No veo por qué no... Mi Corazón, te he hecho el amor en mis sueños por temporadas.-
Me empujé hasta que ella se acostó a mi lado. Tuve un pensamiento y decidí ver si el paisaje de sueños podía ser controlado de la forma en que Gabrielle conjuró una pluma y un pergamino. Cerré los ojos y deseé. De repente, mi esposa y yo tuvimos nuestros cuerpos desnudos presionados y un estremecimiento recorrió toda mi espina dorsal en el delicioso contacto.
Ambos gemimos ante la sensación de carne desnuda. El chorro se convirtió repentinamente en un río que fluía.
Sin embargo, no estaba lo suficientemente cerca y abrí las piernas y empujé fuertemente el cuerpo de mi esposa hacia mí. Esta vez fue el turno de Gabrielle de gemir una vez que su muslo entró en contacto con mi centro empapado.
Apretó su musculosa pierna entre la mía y empezó una lenta y sensual rutina contra mí. Con cada movimiento suave, se aplicó un poco más de presión y sentí el paquete de nervios entre mis piernas pulsar fuertemente.
Gabrielle se inclinó sobre mí y no pude resistir los pechos llenos, balanceándose sobre mí, justo fuera de mi alcance. En el momento en que mi esposa vio lo que tenía mis ojos, comenzó a burlarse, manteniendo la carne apenas fuera de alcance. Tenía que haber sabido que podía ser molestado sólo durante tanto tiempo teniendo en cuenta el estado de excitación en que estaba. Gruñí en voz alta y agarré los montones de carne firme, tirando de cada uno hacia mí y encerrando mi boca alrededor de los dos pezones a la vez.
-¡Por los dioses! Oh, Xe... sí. Gabrielle gimió.
Los gemidos de mi mujer llenaron el aire, sin mencionar el sonido de la carne húmeda resbalando y deslizándose juntos. Los sonidos, el olor de la excitación de Gabrielle, su toque al colocar sus dedos entre su muslo y mis delicados pliegues, me sirvieron para llevarme más alto. Ella usó su muslo para presionar sus dedos más duro en mi carne. Mis caderas se resistieron ante la sensación y supe que no quería venirme sola. Para no quedar fuera, metí mis largos dedos en los sedosos pliegues de mi esposa, jugando y disfrutando de la suave y cálida humedad.
Gabrielle gritó y extendió las piernas más lejos, continuando el movimiento contra mí. Cuando ella se relajó más abajo empujé tres dedos dentro de ella y bombeado adentro y hacia fuera, dejando sus caderas dictar el ritmo. Justo como de repente sentí a mi esposa entrar en mí. Me sentí tan llena que tuve que preguntarme cuánto de su mano tenía dentro de mí. Su pulgar corría en un estrecho círculo apretado contra mi clítoris y yo sabía que si mantenía ese pequeño movimiento hacia arriba, estaba hecha.
Utilicé mi mano libre para masajear los senos que se balanceaban tentadoramente ante mí. Estaba tan cerca, pero quería a Gabrielle conmigo. La llevé a mi boca y chupé un pezón como si fuera la primera vez que probé la delicadeza.
-Oh Xena... Dioses... sí, oh sí... oh sí...- Mi esposa comenzó a cantar, balanceando su mano dentro de mí y presionando su pecho contra mí con más fuerza.
Primero sentí los temblores en mis propias piernas. Continué con el empuje hacia adentro y hacia fuera hasta que los gemidos de Gabrielle se detuvieron y se convirtieron en gemidos agudos. Justo cuando sentí los primeros espasmos apretados en mis dedos enterrados profundamente dentro de ella, ninguno demasiado suavemente, mordí el pezón dentro de mi boca. El cuerpo entero de Gabrielle convulsionó violentamente contra el mío e incapaz de controlar mi propia pasión, el sonido de su éxtasis me llevó a mi clímax. Nos estremecíamos en los brazos de la otra, mientras pequeñas réplicas nos empujaban a los dos. Había una palabra para este tipo de satisfacción... absoluta felicidad.
Te amo, Mi Corazón. -Susurré, una vez que podía respirar de nuevo.
-Mmm, también te amo, guerrera. Gabrielle respondió soñolienta, acurrucándose más profundamente en mi abrazo.
Ninguna de los dos podía mantener los ojos abiertos y  sin embargo, sabíamos que cuando despertara, estaría en el mundo de vigilia.
-Xena... tu tiempo.- Oí a Eponin decir y me desperté al instante. Me salpiqué un poco de agua fría en la cara y miré con tristeza dolorida mi reflejo en la piscina poco profunda. Ya echaba de menos a mi esposa y sin embargo, me sentía como siempre hago después de hacer el amor a esa mujer... vigorizada, amada y completamente satisfecha.
Volví para descubrir a Eponin profundamente dormida y Autolycus dibujando en la tierra con su daga. Antes de que pudiera borrar mi rostro, Auto miró hacia arriba. Por la expresión de su rostro, me di cuenta de que sospechaba de qué era mi sonrisa torpe.
-Debe haber sido un Tartaro ese sueño, eso es todo lo que tengo que decir.-

Me reí entre dientes para no despertar a Eponin. -Ni siquiera sabes la mitad, amigo.
avatar


Mensajes : 373
Fecha de inscripción : 24/07/2013

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

+18 Re: La reina de mi corazón

Mensaje por charisen el Jue Abr 13, 2017 3:44 am

Silvina cariño, con los problemas de tu nuevo ordenador te has despistado y esta semana has vuelto a subir el capítulo que subiste la semana pasada el del sueño de Morfeo.
 
Siento que hayas perdido un capítulo de la Conquistadora. Has intentado buscar en internet algún tutorial para recuperar archivos. Te lo digo pues yo hace tiempo borre sin querer un archivo de Word, incluso de la papelera, y lo pude recuperar con uno de estos tutoriales. Otra cosa, si no te adaptas a la pantalla táctil sé que al menos los ratones inalámbricos se pueden usar con ordenadores táctiles, no sé si también los de cable.
 
Besos
avatar


Mensajes : 158
Fecha de inscripción : 06/10/2016

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

+18 Re: La reina de mi corazón

Mensaje por Silvina el Jue Abr 13, 2017 6:20 am

Lo siento el problema es que el de pantalla táctil es el portátil y estuve fuera de casa aquí van dos capítulos para compensarlas por el error. voy a fijarme en inernet y si es así lo tendrán antes.
Un beso 
Silvina

 Autolycus tomó su turno de reposo y cuando me senté al lado de Eponin, tenía una expresión en su cara que me decía que había algo.
-De acuerdo... ¿qué? -pregunté después de que pasaran unos segundos más.
-Estabas haciendo unos ruidos bastante interesantes en tu sueño. Algo como... uhm...-
-¿Como si estuviera poniéndome? Terminé para ella.
-Sí... exactamente así.- Ella admitió con una sonrisa.
-Bueno, Ep, te casas y tú también estarás soñando así. Yo respondí.
Se rió de eso. -No necesito casarme, tengo esos sueños todo el tiempo-.
-Sí, bueno, te casas y tienes que hacerlos realidad-. Arqueé una ceja mientras terminaba la frase.
Eponin bajó la cabeza y la sacudió de un lado a otro, con una gran sonrisa en la cara. -El matrimonio es bueno para ti, Xena.
Me aleja de los problemas. Bromeé
-Lo digo en serio... Gabrielle ha sido buena para ti. Dijo seriamente.
Yo no estaba preparada para este giro serio en la conversación y no estaba segura de cómo responder. -Sí, bueno... ella es una chica increíble.-
-Probablemente eres la última mujer que conozco que todavía la llama así.- Comentó Eponin.
Lo pensé un momento y estuve de acuerdo. Aparte de Hécuba, la madre de Gabrielle, probablemente yo era la única mujer que pensaba en Brie de esa manera. Era una mujer adulta, reina de la nación amazónica, pero parte de mí siempre recordaría a la joven que conocí fuera de Potedaia. No importa cómo se parezca ni cuántos años creceremos, cuando cierro los ojos todavía podré imaginar el largo cabello rubio, la blusa azul campesina y la falda marrón sucia.
-Puedo añadir que lo contrario es igualmente cierto, que también has sido buena para Gabrielle. Añadió Eponin.
-Oh, sí, estoy segura de haber sido secuestrada y tener su vida amenazada continuamente ha hecho maravillas por ella-.
Dios mío, recuerdo cuando llegó al pueblo, parecía una refugiada de un campamento en algún lugar, todos pensábamos que ella era tu...
Ella se detuvo abruptamente. -Quiero decir... es que las dos...-
-Lo sé-, le interrumpí, -así es como yo quería... Oye, le da a una guerrera un poco de crédito por tener una célula cerebral funcionando... una hermosa virgen rubia... No había forma de dejar que alguna de ustedes supiera que no me pertenecía.
Y ahora lo hace. Declaró la amazona.
Ahora lo hace. Repetí suavemente con una sonrisa que supe regalar lo que había en mi corazón.
-Vamos guerrera fuerte y grande, vamos a despertar Auto y movernos.- Eponin se levantó y levantó su mochila.
-Oye, vamos, tengo una reputación en la que pensar.- Bromeé.
 
 
Una vez más, pensé en mi hermosa bardo mientras empacábamos nuestras escasas provisiones y empujaba los recuerdos de nuestro amor todavía fresco en mi mente, aunque fuera en un paisaje de sueños. La memoria era la más dulce que podría pagar a mi esposa por un buen rato.
Apolo la llamó el Oráculo de Tía. Les dije mientras caminábamos por el estrecho camino hacia el puente.
No escuche sonidos de alegría. Como si fuera una gran sorpresa para cualquiera que me gustara enfrentar a un profeta. No es que no respetara a los verdaderos videntes y oráculos, era que yo no era un gran fan de que alguien me dijera que mi futuro iba a ir de cierta manera y no había nada que pudiera hacer al respecto. Cuando comandaba un ejército, observaba cómo muchos de mis hombres se basaban en la manera en que luchaban, incluso en los días en que lucharían, según las predicciones de un adivino. Por lo general resultó que acabaron arrebatándose las cabezas, no por el destino, sino porque se negaron a creer que podían ordenar su propio futuro.
-Se supone que debemos pagar un precio al oráculo antes de que podamos cruzar el puente. Esperemos que los hombres de Hera no tengan la cuota-. Yo continué.
-¿Cuánto nos costará el paso? -preguntó Autolycus.
-Apolo sólo me diría que lo que el Oráculo pidiera, nunca sería más de lo que teníamos, pero siento que no estaba hablando de dinares.
-Bueno, estamos a punto de averiguarlo. Autolycus se levantó mientras rodeábamos una gran columna de rocas.
El puente de cuerda parecía bastante robusto de esta distancia. Tenía unos treinta pies de largo y se extendía por la brecha, sobre el Lago Negro  y allí, en lo que parecía casi un trono, estaba el Oráculo de T an. Sabía que era el Oráculo, pero tenía que admitir que ella se veía locamente fuera de lugar. En primer lugar, un trono en las entrañas de la tierra no era algo que se vea todos los días. En segundo lugar, era bastante mayor, pero parecía tan real como una reina viuda.
-Eres el Oráculo de T an-. Dije sin cuestionar.
-Muy buena princesa guerrera, tal vez deberías ser un oráculo. Ella comentó con una pequeña sonrisa.
Me reí un poco.
-Hay algo en mí que no te importa, ¿guerrera?- ella me preguntó.
Me preocupó un poco. Ella era diferente a cualquier oráculo que había conocido antes y tenía un brillo en sus ojos que parecía extrañamente divertido.
-No me gusta mucho estar con adivinos.- Respondí.
-Eso es porque no te importa saber lo que te depara tu futuro, ¿verdad?
-Prefiero hacer mi propio futuro... no me gusta confiar en el destino, o dejar el control.- Podía ver a mis dos compañeros observándome por los ángulos de los ojos.
-Tal vez eso es porque todavía no has aprendido la diferencia entre tu destino y el destino.- ella respondió.
-¿Y la diferencia es? Yo pregunté.
-Puedes cambiar tu destino, tu vida entera se esperaba que tomas la bifurcación izquierda en el camino, pero cuando llegas, de repente tomas el camino a tu derecha, al hacerlo has cambiado el destino que te esperaba-.
-¿Y mi destino?
-Tu destino era simplemente estar en el camino en primer lugar.- Se inclinó hacia adelante en su silla, con los codos apoyados en los muslos. -Por mucho que lo intentes, no puedes cambiar tu destino, Xena.-
Yo estaba cansada de sus juegos de palabras y estaba ansiosa por que  nosotros estuviéramos en nuestro camino.
-Necesitamos cruzar el puente, Apolo dijo que habría un precio-. Dije pronto, mi legendaria paciencia ya se estaba desgastando.
-Los jóvenes tienen tanta prisa, nunca tienen tiempo de hablar con una anciana-. -replicó el Oráculo, sacudiendo la cabeza de un lado a otro.
Estaba a punto de responder, mi lengua preparándose para lanzar unas pocas púas a su manera, cuando Eponin me salvó de mí misma.
-Perdónanos, abuela, pero la búsqueda en la que estamos es de la mayor importancia, los hombres de Hera ya nos han golpeado al otro lado-.
-Ahh, Hera... ella no es nada para mí.- -dijo el Oráculo con un gesto de su mano.
-Es una diosa de considerable fortaleza. Eponin dijo lo obvio.
-Es una niña petulante. El Oráculo exclamó y atrajo una inesperada sonrisa de todos nosotros. -Hera siente que este mundo es suyo y todos los que están en él, sus juguetes, no ha visto todo lo que he visto, no ha atravesado el universo como yo. Estuve aquí mucho antes de que los dioses decidieran hacer de este mundo su juguete, Era bastante nuevo, mis hermanas y yo siempre hemos estado aquí, formando la fortuna del universo-.
Ella parecía estar perdida en sus propios pensamientos mientras nos contaba su vida. Fue entonces cuando tomé una idea de las tres hermanas de Oracle.
-Así es, guerrero... Clotho, Lachesis y Atropos. Ella respondió a mi pregunta no formulada.
Los tres destinos. Le expliqué a las miradas de mi compañero. Son sus hermanas.
-Eres una guerrera rápida, la hija de Apolo eligió bien. Ella sonrió.
Ella me enervó con eso. -¿Podemos pasar o no? Respondí bruscamente.
De nuevo bajó la cabeza y la sacudió ligeramente. Cuando levantó los ojos, su edad repentinamente se manifestó a través de sus ojos grises.
-Tanta fuerza y orgullo, Xena... si sólo tú pudieras revelar tu corazón, la mitad de lo que controlas el mundo físico que te rodea, puedes pasar al otro lado, el precio de tu pasaje te lo pido-.
-¿Cuánto cuesta?- -pregunté rápidamente. Esta mujer estaba empezando a asustarme y quería poner cierta distancia entre nosotros.
-El precio es tu pasado y tu futuro, te hare  dos preguntas y sólo si contestas honestamente y escuchas mis palabras te permitiré un paso seguro-.
No me gustó lo que estaba preguntando. Francamente, no quería responder nada que un Oráculo me preguntara... si fueran videntes, ¿no deberían saber las respuestas?
-Hey, ¿por qué no me preguntas... mi vida es un rollo abierto?- Autolycus finalmente habló desde su lugar a la izquierda de mí. Déjelo Auto... siempre tratando de ser galante.
La anciana rió y de repente sus ojos brillaron de nuevo.
-Autolycus, en verdad eres conocido por mí y en otras circunstancias, me gustaría escuchar acerca de sus experiencias amorales, que haría mi corazón joven de nuevo.- Su rostro se volvió serio una vez más. Pero el pago que busco es de la guerrera. Terminó, mirándome.
Crucé mis brazos sobre mi pecho blindado y la miré, mis labios levantándose en una mueca de desprecio.
-Está bien,- siseé, -¿qué quieres saber?-
-Ven aquí... toma mis manos, quiero ver la verdad en tus ojos.- dijo ella, pero se sentía más como una orden y me erizaba.
Extendí mis manos y ella tomó las dos en la suya. Estaba bastante sorprendida por lo suave que su piel se sentía contra mis palmas gastadas y callosas.
-Cuando eras una niña, ¿quién era tu mejor amigo?- ella preguntó.
Era una pregunta extraña y no estaba preparada para ello. Pensé en eso durante unos instantes y pensé en mi hermano. -Mi hermano, Lyceus. Finalmente respondí.
Ella parecía pensar en eso mientras miraba mis ojos y yo miraba hacia atrás, mi mirada azul inquebrantable.
-¿Te encanta tú Gabrielle?-
Con todo lo que soy. Me disparó de inmediato. No necesitaba pensar en eso en absoluto, la respuesta era natural.
El Oráculo sonrió ante mi respuesta y asintió con la cabeza. Entonces su frente se arrugó y si no sabía mejor diría que había lágrimas en sus ojos.
-Xena... una gran tristeza va a venir sobre ti.- ella empezó.
De repente supe que no quería estar aquí, frente a esta mujer y no quería oír lo que ella tenía que decir. Podía sentir mi cuerpo entrando en modo de lucha y mis ojos buscaban una manera de pasarla. Intenté moverme alrededor de ella. No quería oír que iba a perder a Gabrielle... ¿cómo podría ser tan cruel esta vieja?
-¡No quiero oír esto! Gruñí, tratando de sacarme de su firme agarre.
Me sujetó firmemente de las muñecas y me di cuenta de que su frágil aspecto era engañoso. Ella fácilmente me sostuvo sólidamente en su lugar. No había nada que pudiera hacer sino escuchar sus palabras.
-Tranquilízate, hija, es verdad que de esta tristeza vendrá una angustia que será tan grande que desearás tu propia muerte Pero, de este dolor vendrá un milagro para ti Xena... comenzarás un nuevo capítulo en tu vida que te hará maldecir el día en que pensaste elegir la muerte sobre la vida -.
Sin advertencia, soltó mis manos y me alejé con fuerza.
-Pueden pasar -nos dijo a los tres, agitando el brazo-.
Me moví primero y ni siquiera miré hacia atrás para ver si mis compañeros me seguían. Yo estaba enervada por la declaración del Oráculo y todo lo que podía pensar al cruzar el puente colgante era lo completamente vacía que mi vida sería sin mi bardo en ella.
avatar


Mensajes : 373
Fecha de inscripción : 24/07/2013

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

+18 Re: La reina de mi corazón

Mensaje por charisen el Jue Abr 13, 2017 9:02 am

Bueno parece que esta prueba ha sido relativamente fácil happY  pero ha ocasionado una gran incertidumbre en nuestra guerrera  pobredemi Esperemos que el Oráculo no se cumpla ojItos
 
Muchas gracias Silvina por la doble entrega kiss

Pd: espero que tengas suerte y recuperes el capítulo
avatar


Mensajes : 158
Fecha de inscripción : 06/10/2016

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

+18 Re: La reina de mi corazón

Mensaje por Silvina el Mar Abr 18, 2017 7:02 am

Aquí va otro pedacito.
Vayan preparándose para la siguiente  historiaes muy triste.

Miré por encima del borde de la cuerda y miré hacia abajo. El Lago Negro estaba a dos o trescientos pies debajo de nosotros. No era sólo oscuro a causa de la falta de luz. Era verdaderamente tan negro como la tinta. Después de cruzar el puente nos abrimos camino a través de una cornisa que parecía físicamente imposible de existir como lo hizo. Estábamos caminando a través de ella, pero seguro que no parecía estar muy unido a nada para el apoyo.
Tal vez unos cien pies por delante, la cornisa cayó en un interminable patrón de escaleras. Los peldaños fueron tallados en la propia roca de la caverna, bajando hasta donde yo sabía que era la entrada al Palacio de Piedra. Nos tomó un tiempo para bajar. Estábamos en desventaja, sin saber si los soldados de Hera esperaban en el fondo y no queríamos anunciar nuestra llegada. La segunda razón por la que íbamos un poco lento es que los escalones no tenían rieles de ningún tipo entre su superficie y las profundidades de abajo. No era un problema para mí, pero mi amigo Autolycus, que no temía por lo general las alturas, palideció un poco en la tarea. Era difícil culparlo. El aire era estrecho y bochornoso cuento más bajo seguimos, inusual para una cueva y hacía el respirar un poco más difícil. Además el agua y la erosión habían hecho su parte y algunas porciones de la serie tallada de escalones eran difíciles.
Llegamos a la mitad del camino y recordé de los dibujos de Apolo que la cornisa de roca en la que nos hallábamos ahora era la parte superior del Palacio de Piedra. Tomamos un momento para preparar nuestras armas en caso de una confrontación en la parte inferior. Sólo unos quinientos pasos más, pensé para mí.
Cerca del fondo, me sorprendió que los soldados de Hera estuvieran haciendo tanto ruido. Lo más silenciosamente posible llegamos a la base, detrás de las enormes estalagmitas que se hinchaban desde el suelo. La gran formación rocosa rodeaba las puertas del Palacio y efectivamente nos ocultó a los tres de los ojos del soldado. Agachados vi a dos hombres jugando a un juego de dados y a otros seis, apoyados en las puertas del palacio. Parecían un grupo heterogéneo, no conforme a los estándares habituales de Hera. Fue entonces cuando me di cuenta de que si Hera estaba librando la guerra contra los otros olímpicos, entonces es probable que ella también sufriera algunas pérdidas. Tal vez estos tipos estaban simplemente cansados, o tal vez eran simplemente reemplazos. Sea cual fuere la razón, fue para nuestra ventaja.
Nos acercamos más, manteniéndonos bajos para permanecer cubiertos por las rocas. Ahora, podríamos haberlos cobrado y ganado fácilmente, pero ¿por qué gastar la energía? Hice una seña a Autolycus y Ep, y señalé a los dos hombres jugando dados. Cada uno de ellos tranquilamente liberó su ballesta. Se ocuparían de esos dos, ahora los otros seis eran mi problema.
Yo estaba trabajando en la logística de cómo cortar sus gargantas con un lanzamiento de chakram cuando miré por encima de sus cabezas. En lo alto, justo encima de las puertas del palacio colgaba un enorme y estrecho bloque de piedra. Cadenas gruesas que desaparecieron en el palacio, a través de la pared de piedra, suspendieron la losa de roca. El bloque de piedra aparentemente podría bajarse desde el interior para bloquear las puertas del Palacio. Ya que estaba en el exterior y las puertas abiertas en que sólo podía suponer que era para impedir a alguien de salir del Palacio, no para evitar que alguien entre.
Esperaba que mi chakram estuviera a la altura. Hice señas para que los demás esperaran y deje volar el disco de metal. Golpeó dos rocas antes de acomodarse entre las dos cadenas que sostenían el bloque de piedra. Se lanzó rápidamente hacia adelante y hacia atrás entre la cadena pesada, cortando las gubias en el metal fuerte. El sonido del metal que golpeaba el metal y el gemido resultante cuando la losa de piedra reajustó su peso, hizo que los seis soldados miraran hacia arriba. Así como lo hicieron, unas pocas toneladas de granito cayeron sobre ellos. Mientras eso sucedía, Autolycus y Eponin sacaban a los jugadores de dados con una flecha cada uno.
-Sabes que pensé que estábamos tratando de mantener un perfil bajo.- -dijo Autolycus, pasando por encima de la gran losa de piedra-. -¿Por qué crees que usamos flechas?
-Sí, bueno, me gusta mantener frescos mis métodos.- Respondí y empujamos las pesadas puertas abiertas.
Dentro había un vestíbulo de tamaño mediano, dos puertas de tamaño normal justo delante de nosotros.
Probablemente está cerrada. -dijo Autolycus, tirando de la bolsa un tirón.
-¿Lo crees? Yo respondí sarcásticamente.
-Aquí -dijo Ep, preparándose para patear las puertas.
-¿Qué hay entre ustedes dos y esas tendencias destructivas? -preguntó Autolycus, empujando a Eponin a un lado y poniéndose de rodillas para examinar la cerradura. -Ah, acero de Corinto, son unas de las cerraduras más bellas del mundo conocido... ¿Por qué el mecanismo de resorte solo? ... mira, déjame...
Ep y yo rodamos los ojos y nos miramos. El mensaje silencioso fue pasado y justo como Auto se inclinó para tener una mirada más cercana a la cerradura de metal, cada uno levantó una pierna y pateó duro contra la madera sólida. La puerta se abrió, dejando al ladrón de rodillas delante del pasillo abierto.
-O sea -replicó Autolycus.
-No te preocupes, Auto,- tranquilicé a mi amigo. -La parte de finura viene cuando entramos en el laberinto.
-Un laberinto... bueno, eso no suena divertido.- -exclamó Eponin.
No tuve tiempo de explicarle a mis compañeros, pero me siguieron sin decir una palabra por los tortuosos salones del castillo hasta que nos situamos frente a otra puerta hecha de madera maciza. Hice un gesto para que los dos se detuvieran detrás de mí y a unos tres pies de distancia de la puerta, saqué mi espada. Estiré los brazos hacia delante y empujé la punta de mi espada contra la puerta de madera. Escuché un leve chasquido y de repente una parte del suelo de ladrillo delante de mí se cayó para revelar un agujero que se abre y que conduce a quién sabe dónde.
-¿Crees que puedes llegar a la cerradura desde aquí? Le pregunté a Autolycus.
-Solo quédate atrás y mira al maestro.- Respondió.
Por supuesto que le llevó menos de diez latidos del corazón antes de que la puerta se abriera. Saltamos por la puerta de la trampa y entramos en la habitación de al lado. Me detuve cuando llegamos a una pared con un corredor largo que corría a la izquierda ya la derecha. Cerré los ojos hasta que pude ver el mapa de Apolo en mi mente. Izquierda, izquierda, derecha, izquierda, derecha, derecha, izquierda, izquierda... Tenía la secuencia grabada en mi mente, así que cuando Autolycus chillo con una de sus sátiras habituales, no consiguió nada más que una mirada dura de mí.
Caminamos cuidadosamente por el pasillo de piedra, teniendo en cuenta  cada detalle a nuestro alrededor. Le dije a mis amigos que Apolo me instruyó sobre las trampas que formaban parte del Palacio, pero no había forma de saber cuántas trampas Hera podría haber creado para nosotros.
Me desaceleré, mirando a mis pies, y luego me detuve por completo. Me incliné hacia una rodilla y recogí un poco de tierra y arena en mi palma y la arrojé al centro del pasillo. La suciedad revelaba un fino filamento, intrincadamente atado a un patrón de rejilla, los cuadrados de la rejilla lo suficientemente grande como para poner mi pie a través. Eponin se arrodilló junto a mí para echar un vistazo.
-Nunca he visto nada tan fino, es como el pelo humano-.
Ni siquiera sabrías que te has topado con él hasta que fue demasiado tarde. Dije.
Les hice una seña y le di un ligero tirón a uno de los hilos de fibra. Inmediatamente, pequeños agujeros se abrieron a cada lado del pasaje de piedra, flechas cortas silbando desde las aberturas. Las maderas emplumados golpearon las paredes y cayeron inofensivamente al suelo.
Me puse de pie y le expliqué cómo necesitábamos cruzar los veinte pies del corredor minado.
-Sólo acuérdate de levantar el pie lo suficientemente alto para despejar la línea, la presión más leve activa  la trampa y hay muchas más flechas de donde estas provienen-, le dije, examinando el eje de uno de los dardos caídos.
Mientras estaba de pie, un olor que era un cruce entre huevos podridos y carne en descomposición asaltó mis fosas nasales. Miré a mi derecha para encontrar a Autolycus sospechosamente mirándome.
No me mires. Dije
-Entonces, ¿de dónde está viniendo?-
Oí un barullo detrás de nosotros y los tres nos volvimos rápidamente, con las espadas desenvainadas.
-¿Qué demonios son esos? -dijo Eponin con asco en la voz.
-Xena, por favor, dime que no son ratas gigantes debajo de esa armadura.- -dijo Autolycus y oí el miedo en su voz también.
Skaven. Siseé.
Había por lo menos seis de ellos; Nunca viajan solos. Eran de todas las maneras como sus hermanos de cuatro patas, rápidos, viciosos y astutos. Estas criaturas no eran ratas grandes todos los días con ojos de perlas y colas largas como gusanos, sin embargo. Estas criaturas eran bípedas máquinas de matar del tamaño de un hombre. Mi único encuentro con ellos fue cuando Hera envió a algunos de ellos detrás de mí cuando estaba en un castillo muy parecido a éste. Yo estaba buscando la espada con la que finalmente Hércules y yo liberamos a Prometeo y doblé una esquina y encontré a estos tipos mirándome.
Descubrí que, por sí solos, eran unos completos cobardes e indisciplinados, pero juntos, en grandes manadas, se volvían fanáticos confiados y atrevidos. Llevaban trapos sucios y restos de armadura, algunos blandiendo armas crudas y otros con equipo más sofisticado. En todos, cascos, escudos o armaduras de hombros, pintaron su estándar, la Gran Rata de Cuernos, el dios oscuro de los Skavens.
Así que, intenté hacer ahora lo que hice en ese entonces.
-Den la vuelta y empiecen a moverse ... cuidadosamente y cuando digo corran, será mejor que usted pueda dar un paso alto o terminarán lleno de flechas-. Dije en voz baja. Los mantendré ocupados todo el tiempo que pueda.
No tenía plenamente en mi mente lo que iba a hacer todavía, pero seguro que esperaba que vendría a mí. Mis compañeros se volvieron, lentamente al principio y comenzaron a maniobrar a través de la trampa. El Skaven siseó y olisqueó el aire hacia  nuestro movimiento. Dos de ellos se precipitaron en una carga falsa para ver si me encogía de miedo. Hice justo lo contrario. Giré con un movimiento de mi muñeca y comencé a gritar en la parte superior de mis pulmones. Les asustó la mierda, era evidente por el suelo alrededor de ellos.
Sólo había un defecto importante en mi plan. Skaven no les gusta tener miedo. Los enerva hasta el punto de que harán lo último que se pueda imaginar. En este caso, eso significaba cargar contra mí  directamente. Ahora estaban en un frenesí absoluto y no quería estar cerca de esos colmillos rabiosos. Me di la vuelta para ver que mis amigos estaban casi allí.
-¡Corran!- Grité y tomé mi propio consejo.
Sólo tomó un latido del corazón y estaban casi encima de mí. Podía oírlos chillar y sentir su aliento caliente en mi cuello. Si uno de ellos hubiese sido lo suficientemente listo como para extender una pata, podría haberme arrastrado al suelo. En realidad, me sorprendió el olor a solas no me golpeó. Me imaginé que ya que estaban a la derecha en mi espalda me gustaría ver si tenía algo de la infusión que Apolo me había legado.

Vi que Auto finalmente despejó la trampa y cuando Eponin me vio barriendo por el pasillo, se metió los pocos pies restantes. Corrí a través de ese pasillo como si mi vida dependiera de ello, lo que hizo. Nunca me molesté en tratar de evitar los filamentos de pelo; Yo sólo barrene a través de, la salida de las trampas. Las flechas hicieron un fuerte siseo mientras me pasaban, pero me retorcí, me volví y esquivé hasta que me paré frente a mis amigos que todavía estaban allí de pie, con una expresión de boca abierta en sus rostros. Me di la vuelta y las seis criaturas horribles fueron acribilladas con flechas, respirando su último aliento. Otra cosa sobre los Skaven... no son notoriamente brillantes.
avatar


Mensajes : 373
Fecha de inscripción : 24/07/2013

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

+18 Re: La reina de mi corazón

Mensaje por charisen el Mar Abr 18, 2017 11:29 am

Otra prueba más superada puff pero esta ha tenido su miga con el ataque a dos bandas. Parece que a Hera sólo le gustan los soldados repugnantes
 
Veremos que nos espera en el próximo capítulo fumeur
 
Muchas gracias Silvina loveit
avatar


Mensajes : 158
Fecha de inscripción : 06/10/2016

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

+18 Re: La reina de mi corazón

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

- Temas similares

Página 2 de 3. Precedente  1, 2, 3  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.